martes, 5 de enero de 2010

Cine en el Bosque














RESEÑA DE PELICULAS


Un Misterio de Tres Patas

Es una de las mejores películas inglesas que he visto en mi vida.
Un librero encuentra un antiguo manuscrito en el que se narra la historia de la humanidad hasta la reunificación de Alemania. Esto no tendría nada de particular, salvo que fue escrito en el siglo XVIII. Después de comprobar su autenticidad mediante el método de Carbono 14, el hombre sale en busca de la anunciada segunda parte. Tras una infructuosa odisea por todo el mundo, que le lleva treinta y siete años, cinco meses, dos días, cuatro horas y diecisiete minutos, el aventurero se entrevista en Gran Bretaña con un conejo blanco de tres patas que le revela que el objeto de sus ansias se halla en un antiguo monasterio de la campiña escocesa. Después de una minuciosa investigación, encuentra el libro en un roperito del sagrado recinto y comienza a ojearlo nerviosamente, hasta que, ya impaciente, se saltea las páginas para conocer el fin de la historia del Hombre. Cuando llega a la última línea, aparta su vista del texto y con una palidez terrorífica estampada en su semblante mira a sus espaldas. En ese momento, mientras una música siniestra inunda la sala, los espectadores tenemos ocasión de ver la causa de su espanto. Desde la puerta del monasterio, extendiéndose por toda la pradera hasta el horizonte, encontramos infinidad de conejos blancos de tres patas, que nos miran con sus horribles ojos rojos. Confieso que salí del cine muy impresionado.

Pollo de Invierno

Film alemán que se presenta como una profunda reflexión sobre la incomprensión y el desamor que afecta a los seres humanos, aunque en rigor no pasa de un mero entretenimiento sabiamente estructurado. Es un claro exponente del nuevo cine germano, y sólo por este hecho vale la pena que nos detengamos en su análisis. El argumento es más o menos así:
Un hombre hereda un pollo de su abuelo. El plumífero le dice a su nuevo dueño la lista completa de los premios que van a salir ese año y los nueve siguientes en la lotería, pero el sujeto, que resulta ser un religioso a ultranza, lo rechaza gritándole que es un enviado del demonio para tentarlo con el vil metal, y de un patada lo arroja a la calle en una lluviosa noche de invierno. El desgraciado animal es encontrado días después por un científico loco que decide probar en él un nuevo dispositivo que lanza violentas descargas eléctricas. Al comprobar que el rayo no funciona adecuadamente, el pollo le informa al desalmado investigador que ha cometido un error en las ecuaciones, tras lo cual, éste efectúa las correcciones pertinentes. Habiendo comprobado la efectividad de su invento, y considerando que el moribundo animal ya no le reporta utilidad alguna, el tipo lo arroja a la calle de una patada en una lluviosa noche de invierno. Tras muchos infortunios similares el animal es recogido por un grupo de pescadores noruegos, a los que insiste en mostrarles en el mapa los sitios exactos donde pueden obtener el ansiado bacalao, pero los rudos marinos, que desconfían de un pollo parlante, deciden que tienen demasiada hambre y sin más trámite lo despluman, lo hierven y lo sirven en la cena. En el momento en que el cocinero lo presenta en una bandeja a sus comensales y se dispone a trozarlo, el pollo, en un postrer esfuerzo, alcanza a sugerirles que lo rocíen con limón y abundante sal a los efectos de que su carne les resulte mucho más sabrosa, consejo que por supuesto es desoído. Esta película cuenta con un buen guión, correcta dirección, excelente fotografía y destacadas actuaciones individuales, salvo la del propio pollo que lamentablemente demuestra no estar a la altura de las circunstancias. Increíblemente, un critico (?) estimó que si la película se hubiese presentado en Los Ángeles, el ave sería candidato al Oscar por su papel protagónico. En nuestra opinión, más valdría echarlo a la calle de una patada en una lluviosa noche de invierno. Como corolario, agreguemos simplemente que el pollo tuvo el pésimo gusto de morirse pocos días antes del estreno.
Y he dejado para el final la reseña de "Melodía Mortal" y "Margarita", en virtud de que no todos los días tenemos la suerte de poder comentar dos películas uruguayas.

Melodía Mortal
Otra película conceptual ( y van...) tan del gusto de los cineastas uruguayos, aunque el público siga prefiriendo otras opciones.
Un músico está convencido de que la forma de penetrar en otra dimensión es a través de una melodía que no conoce, pero que intuye en el fondo de su corazón. Ensaya una incontable cantidad de combinaciones musicales y cuando finalmente descubre la correcta, ve un portal dimensional y avanza hacia él, sin percatarse de que ya tiene ochenta y siete años y acaba de ingresar a su propia muerte. La película en sí no está mal, parte de una buena idea, aporta elementos interesantes, etc., etc., pero pensamos que el instrumento musical elegido debió ser otro: el solo de triángulo que tiene lugar al promediar la película, en sus veinte minutos finales, resulta un tanto anodino. Probablemente se pudo haber conseguido un efecto más dramático con un bombo.

Margarita

Dedicarse al séptimo arte en nuestro país fue siempre muy difícil, pero cuando una película uruguaya gana la Espumadera de Oro en el Festival Internacional de Cine Feminista estamos ante un hecho hazañoso.
Margarita es una abnegada ama de casa que debe soportar la esclavitud a la que la somete su esposo Joaquín. El hombre es un cínico que la destrata, y cuando no está en el trabajo la obliga mediante amenazas a realizar las ingratas tareas del hogar. En la primera hora de la película vemos a la desdichada mujer zurciendo medias, cocinando y lavando la ropa, mientras el monstruo de su marido se dedica tareas tales como romper las medias, comer y ensuciar la ropa. Sin embargo, un día, Joaquín sale a comprar cigarrillos y no regresa. A partir de este momento, Margarita se encuentra sola y subsiste gracias a una pobre pensión. Lejos de liberarse, la señora se encierra cada vez más en sí misma, no tiene amigas, no sale al cine, y continúa prisionera, como si su antigua rutina le hubiese prefijado un destino atroz. Incluso su casa, siempre con las ventanas cerradas, es una imagen de su incomunicación con el mundo. Durante años no recibe ninguna noticia del exterior, hasta que, una mañana, descubre una carta sin remitente en su buzón. Al abrirla, observa intrigada que en ella sólo hay una pluma. Una pluma, nada más. Intenta buscarle una simbología a este hecho, y en voz alta medita que ella ha sido como esa pluma, incapaz de resistirse al viento de los años, dejándose arrastrar por intereses que no eran los suyos. Entonces decide conservarla, para tener siempre presente lo que ha sido y lo que no querrá volver a ser. A la siguiente semana encuentra una nueva carta. Otra pluma. Así pasan los años y las plumas. Por fin, una tarde como tantas, alguien llama a su puerta. ¿Será el panadero?, se pregunta. ¿Acaso el muchacho que me trae el pedido del supermercado? ¿O el señor que me repone las garrafas? Nada de eso. Ataviado con un ominoso sobretodo negro, y con el rostro semioculto por el humo de su cigarrillo, es su esposo el que se presenta. Sin siquiera percatarse de su sorpresa, el desalmado Joaquín le espeta estas crueles palabras: "Vengo por el almohadón". La mujer se lo entrega y el hombre se marcha sin decir ni una palabra. Cuando la puerta se cierra Margarita se tira arriba de la cama y llora desconsoladamente. Su alma parece partirse en mil pedazos, pero a medida que transcurren los días y los meses, una rebeldía, alimentada en el magma de su desdicha, crece y crece. Al tiempo, el cartero le trae una caja enorme conteniendo una rueda. Ella decide conservarla. ¿Seré yo como esta rueda, girando si rumbo, insensatamente?, se interroga. Preguntas, preguntas sin respuesta. Poco después recibe otra rueda, un guardabarros, una llave de encendido, y así durante largos años. Finalmente vemos a Joaquín, otra vez fumando y vestido con el ominoso sobretodo negro. Llega hasta la puerta de su antigua casa y golpea, pero nadie le abre. Desanimado, mascullando palabrotas, se queda parado en el medio de la calle mirando en distintas direcciones. De pronto, ve aparecer un reluciente descapotable, último modelo, avanzando a toda velocidad. En la última secuencia, asistimos a un genial contaste entre el terror del hombre que va a ser arrollado y la diabólica sonrisa de Margarita, cuyo rostro exhibe un espantoso rictus de locura. Brillante, sin duda, con un desenlace no apto para cardíacos.


Pablo Dobrinin
(la ilustración: "Los ojos del bosque", de Juan Morante Cañizares)

6 comentarios:

  1. ¡El premio es la espumadera de oro? Dado el avance de la mujer, yo lo llamaría la Planchita para el Pelo de Oro.
    Cine genial.Guiones geniales.

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  2. Bueno, sí, lo escribí hace tiempo...He pensado en dejarlo así:"Primer Premio en el Festival de Cine Feminista". Es más apropiado al espíritu del texto.

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  3. NO!!!!la Espumadera de Oro está muy bien!!!!Me gustaría ganarla, le daria brillo a la cocina!

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  4. Ahh, Paulette, sos increible!! Otra cosa...creo que fuiste la primer persona que reparó en el hecho de que los guiones estuvieron "pensados"; gracias!

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  5. No estoy de acuerdo, con los guiones, tal vez el del Melodìa Mortal me pareciò mas lògico, en cuanto a lo demàs, me senti triste y no le note el tono gracioso. No se que quisiste, que comprendieramos. Podes màs. Es mi humilde oponion.-

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  6. Estimada Beatriz: No te pongas triste. El pollo murió, es cierto, pero el Sindicato Unico de Pollos lo ha convertido en un mártir. Y ahora ellos luchan por sus derechos con más fuerza que antes, así que su muerte no fue en vano. Margarita no fue a la cárcel. Aunque la acusaron de homicidio, fue absuelta por una defensora penal de lo más piola. Así que arriba, nada de tristeza; ok?

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