martes, 15 de enero de 2013

Nueva reseña en La Diaria



Consagrar la transparencia de la noche, Daniel Cristaldo, 80 páginas, Melón Editora, Argentina, 2011, reeditado en 2012.

Daniel Cristaldo Moratorio (Montevideo, 1960) se dio a conocer como poeta en 1987 con Respiraciones (Mario Zanochi editor), libro que fue presentado por Marossa Di Giorgio. En el 2008 regresó con Las Habitaciones Despiertas (Estuario editora), un poemario que tiene ese tipo de versos que parecen destinados a permanecer en la memoria, como aquellos que dicen: “Tus silencios son como niñas recién despiertas/como lámparas en el fondo/ del mar de la habitación./ Como formas perfectas de aire y de tiempo/alrededor mío y de la noche”.  O bien aquel otro que sugería que debemos “Esperar el día como un arpa de instintos marinos”. Y naturalmente están los que se refieren a los espacios interiores: “Habitaciones de respiraciones/sobre piel, sangre y pasos./ Habitaciones donde se espera ser”. En la contratapa del libro, Jorge Medina Vidal profetiza que, a pesar de que nos movemos en un medio que muchas veces silencia a los poetas, Cristaldo será, por méritos propios, “parte integrante de los grandes Reconocidos”.
Precisamente, a raíz de ese poemario de una calidad muy poco frecuente, la editorial argentina Melón, que desde su nacimiento en junio del 2011 viene centrando el grueso de su catálogo en la poesía (aunque también publica narrativa y tiene la intención de apuntar a otros géneros como el ensayo y el drama), le propone a Cristaldo la confección de un libro que finalmente se llamaría Consagrar la transparencia de la noche. El libro se agotó en poco tiempo y fue reeditado en el 2012.

Cristaldo pertenece a ese tipo de poetas que vive la poesía de un modo esencial. Hay una correspondencia entre el “yo lírico” y el autor. Lejos de ser un mero artificio, la poesía, en la que la intuición primaria es recogida en las redes del pensamiento, se transforma en una vía de conocimiento.
Considerado los tres poemarios en perspectiva, podríamos decir que “Respiraciones” implica una suerte de primer autorreconocimiento. En “Las habitaciones despiertas”, más aéreo y sutil, la voluntad de recorrer las capas del ser se hace explícita desde la primera página: “Y Dios pase./Y la serpiente sea agua./Y otros hombres caminen/la oscuridad o la luz./Y haya risas y lloren./Y la arena ría del dinero./Y nos quedemos solos/hasta no quedarnos solos”. Consagrar la transparencia de la noche es una profundización de ese viaje.

La ambigüedad del símbolo vela y revela la realidad, y la noche, en la que todo parece ocultarse, también es útil para “ver”. La noche es asociada a la intimidad, al recogimiento, a un estado en el cual, a la vez que el mundo cotidiano se sumerge en las sombras, se favorece la visión espiritual. A diferencia de San Juan de la Cruz o de Novalis, la noche no es algo que haya que recorrer o trascender  para llegar a la iluminación, sino que ya de por sí supone un estado de gracia. “Noche son ojos para ver y sentir/no la apariencia sino la iluminación”.  En ese estado propicio, el poeta, que es consciente de las limitaciones humanas y sabe que no podemos referirnos a un plano superior más que de un modo indirecto, recurre a imágenes, que muchas veces, por su audacia, no pueden ser traducidas de un modo mecánico, y nos obligan a preguntarnos no ya “qué significan”, sino “qué nos sugieren”.
“El silencio entra en escaleras al cuerpo”, dice el poeta, dando precisamente cuenta del valor que puede llegar a cobrar en la ascensión, y en otro verso expresa “El silencio es siempre mujer que voy a conocer o ya conocida”. La noche se asocia con el principio femenino, y la posibilidad de conocer nos recuerda que la noche simboliza el inconsciente; de modo que hay una correspondencia entre la noche y el silencio que se favorecen mutuamente. En ese clima instalado, puede aparecer la música, que recupera su primigenio poder de servir de puente entre las dimensiones. El valor esotérico de la música viene no solamente de las ceremonias rituales que intentaban comunicarse con la divinidad, sino también de un místico como Pitágoras que, partiendo de las matemáticas, llegó a poner los cimientos de una teoría de “la música de las esferas”.  Cristaldo ve a la música como un instrumento cuando, en un poema sobre el arte poética, que habla del “poema y su proa viajante”, dice: “Proa hermosa de leche miel viajante/Ese día en que los infiernos no existen./ Un reflejo (no sin oscuridad)/de una música enfrentada /al pincel invisible de árbol enlentecido y su cadáver”.  En otros versos expresa: “…el Paraíso es sólo plumaje musical ascendido”, o bien, “…yo les hablo de la música que extrae la púa del cielo/no más alta que su pan.”  La musicalidad aparece también en el terreno estilístico al introducir en el verso libre algunas rimas interiores o una aliteración del tipo: “Porque el sueño es así:/ Abismo sibilino silabar/pasto musical”. Tal parece a este respecto, que por momentos el autor sintiera que la verdad de la poesía se le revela en las asociaciones fonéticas.

Otra vía de conocimiento, además de la música y el sueño, es la matemática en su expresión visible, la geometría: “Sólo especias de triángulos y esferas y cosas así/darán voluntad a los hombros/e intensamente entrar en levedad…”.  “Triángulo, esfera/las horas siguen deshoras/como las cejas esfigies y sombras”. El triángulo y la esfera son claramente símbolos de la divinidad, que en la poesía de este autor la anuncian o prefiguran. El triángulo sugiere la trinidad;  y la esfera, como lo estudió Borges en aquel celebrado ensayo “La esfera de Pascal”, es una metáfora de larga tradición que remite a Dios.

El sexo y el amor son otras vías de trascendencia. “¿Qué es la piel tocada?”, se pregunta, “¿Vino que derrama bendiciones?”. Hay versos muy ilustrativos:  “El día sin amor esférico cansa./Es sólo una cornisa de números/ sin números”;  “Siempre aparición y presencia en los ojos de tu sexo”;  “hacia el reunir de un cuerpo desnudo/cuya excitación concede intuiciones”; etc.
Es claro a esta altura que la palabra es un vehículo para la iluminación: “…nos conoceremos/ en lo indefinidamente desconocido de las palabras”; “...desanido palabra acústicamente/cosedora de sangre…”. En unos inspirados versos que remiten a la unidad del Todo, palabra y espíritu se identifican: “Sujetar el cielo sujeto coral del cuerpo es escritura/del espíritu que creemos incluye nuestro descanso./Así cada palabra levanta a la palabra/para la mirada del surco (que es recorrido mástil).”
El libro se cierra con un pequeño poema que de algún modo sintetiza lo efímero del ser y la búsqueda de lo infinito.
“Una mariposa/ dentro de un pozo vuela./ Sus llamas desnudan, se revelan y desvelan./ Sus movimientos de pentagrama/ impulsado relámpago/ tiene la profundidad del cielo/que me ha tocado mirar”.
El primero libro de Daniel Cristaldo está agotado, pero Las habitaciones despiertas y Consagrar la transparencia de la noche, son dos excelentes obras para adentrarnos en una poesía honesta que busca la luz y transita la belleza.

                                                                   Pablo Dobrinin
                         (publicado en La Diaria en enero del 2013).







miércoles, 2 de enero de 2013

Entrevistas (5)


Entrevista realizada por Juan Manuel Candal para el blog de entrevistas a escritores Buenos Muchachos.

Entrevista realizada por Juan Manuel Candal, agosto del 2012.
1/ ¿Cuál es la literatura del siglo XXI?

Hay una tendencia hacia la disolución o fusión de los géneros, hacia la disolución de la estructura, pero también sobreviven los formatos clásicos. Todo permanece y  de alguna forma se puede  aprovechar, reciclar, etc. Hay una suma, no un descarte, y eso es lo que para mi gusto define estos tiempos .  Desde esa perspectiva estamos viviendo una época excelente.

2/ Un autor hoy. Un libro. Una frase.

Me gustó La Rosa encarnada, de Paula Ruggeri. Es un delicioso libro de poemas que utiliza, en gran medida, la mística caballeresca como metáfora. A través de pequeñas leyendas e historias contadas en verso, la autora nos demuestra que los temas medievales, épicos (e incluso bíblicos), lejos de restringir las posibilidades expresivas, son un puente ideal para abordar sentimientos profundos que están más allá de cualquier época o región. Es un libro vital, ante todo porque su autora cree en el poder transformador de la poesía, lo que le permite afirmar cosas como: "Yo escribí la historia".
Un verso de ese libro: Mi patria está en la punta de mi espada. Hay otro que también me parece impactante: Nadie más que una mujer puede escribir el cielo.
Otro libro que me gustó fue Las habitaciones despiertas, de Daniel Cristaldo, uno de los mejores libros de poesía que he tenido el placer de leer. Tiene versos maravillosos, hay allí un rescate de la poética surrealista, pero con una delicadeza, con una elegancia y un estilo que lo hacen algo único. En narrativa me gustó Nadie recuerda a Mlejnas, del inefable Ramiro Sanchiz. Un ejemplo de literatura actual, con un ritmo que siempre elogié.

3/ ¿Qué ritual o método te ayuda a escribir? ¿Varía entre cuentos y novelas?

Prefiero el silencio, nada más. A veces me tienta la música, pero me concentro mejor en silencio. La música puede hacernos creer que logramos un clima determinado en el relato, cuando en verdad lo que sucede es que ese clima lo está dando la propia música. Por eso, la única forma de saber si está saliendo lo que quiero, es leerlo sin que nada me perturbe. La realidad del cuento debe ser la única importante.
4/ ¿Qué sentiste al publicar un cuento por primera vez? ¿Y tu primera novela?
Una gran alegría, siempre es una gran alegría. De algún modo publicar te puede dar confianza . Pero lo importante es escribir algo que valga la pena, y  no publicar cualquier cosa.

5/ ¿Cuánto material –cuentos, novelas sin terminar, etc.- están condenadas a no abandonar la PC?

Bastante, pero está bien que así sea. A veces utilizo cosas viejas, las fundo con otras, etc. De dos o tres cuentos puedo hacer uno. Eso puede llegar a convertirse en algo muy creativo, lleno de ideas. Me gusta hacer eso, siempre y cuando pueda mantener la armonía. Aunque estoy abierto a todas las expresiones debo reconocer que en el fondo soy un escritor clásico.
6/ ¿Qué te falta para ser el escritor que querrías ser?
Escribir más. Seguir produciendo, siento que estoy haciendo lo que quiero, y que sólo necesito sumar más relatos.

7/ ¿Cuánto sabés de una novela o un cuento antes de empezar a escribirlo?

Intento saber bastante,  pero por lo general me gana la impaciencia y comienzo antes de tener absolutamente todo delineado. Lo que me importa es el resultado final y no tengo reparos en hacer cambios. Eso sí, cuando hago un cambio, tengo que ver cómo repercute esa acción en la totalidad. La literatura es un arte no un paseo.
8/ ¿Qué separa a un buen escritor de uno mediocre y de uno excelente?
La capacidad de crear la vida en el relato. Hacer arte. Ir más allá del oficio. Los caminos pueden ser muchos.

9/ ¿Qué libro querrías escribir pero hoy te resulta imposible?

Cómo me convertí en millonario.

10/ ¿Qué autores encontrás con preocupaciones o miradas sobre el mundo parecidas a la tuya?

No, la verdad que no encontré. Pero mejor así, porque si no sería aburrido, además quizá eso me hubiese hecho desistir de escribir. Si alguien dice lo que yo voy a decir, ¿para qué debería molestarme? Mark Twain lo dijo con su inapreciable humor: ¿Qué sentido tiene pasarse seis meses escribiendo una novela cuando podemos conseguirla en una tienda por dos dólares?

Entrevistas (4)


Entrevista realizada por M.C. Carper-agosto 2012, para el blog MC Carper-Comic Artist-Illustrator.
Invitado de Hoy: Pablo Dobrinin - Escritor oriental.


Hola ¿Quién eres? Preséntate con tus palabras, por favor.
Mi nombre es Pablo Dobrinin, nací el 21 de mayo de 1970 en Montevideo. Soy escritor y en mis relatos se puede encontrar elementos de literatura fantástica, ciencia ficción, surrealismo y literatura onírica. Tengo un libro publicado por Reina Negra que se llama Colores Peligrosos. Es una selección de diez de mis mejores cuentos, algunos de los cuales ya habían aparecido en revistas o antologías. Actualmente estoy preparando un nuevo libro de relatos, y pronto saldrá una plaqueta de poesía editada por Melón Editora.
¿Cómo empezaste a aficionarte en la CF?
Con películas como Flash Gordon de Dino de Laurentis, Galáctica, y revistas como Nueva Dimensión.
Sí. A mí me gustan mucho estas cosas que mencionás y leía mucho la Nueva Dimensión. ¡Qué buena revista! ¿Y cuando sentiste el impulso de escribir?
A los once años, me pareció que podía expresarme de ese modo, y desde entonces no he dejado de hacerlo.
¿Tenés algunos escritos de esa época? ¿Estudiaste el oficio de escritor o sos autodidacta?
Sí, debo tener mucha cosa guardada. No estudié el oficio de escritor en un sentido estricto, pero sí estudié profesorado de Literatura, y Periodismo. Eso me sirvió, desde luego. Además siempre busqué estar en contacto con profesores/as de Literatura y aprendí mucho escuchando en las clases. Y creo que también aprendí leyendo, pensando, escribiendo.

¿Qué temas te gusta abordar en tus cuentos?
He tocado sobre todo estos temas: el arte, la muerte y el sexo considerados como vías de conocimiento. Pero no es algo que me lo proponga. Generalmente pienso en argumentos, y después haciendo un balance encuentro que hay temas que se repiten.
¿Sos de imaginarte todo el cuento o partir desde una idea y te dejás llevar mientras escribís?
Planifico bastante, pero casi siempre hago cambios. Lo que me preocupa es que el cuento funcione como una unidad, que sea válido por sí mismo, que sea coherente como estructura.
¿Cuáles son esos temas que se repiten?
Además de la muerte, el sexo y el arte, podríamos añadir la locura, el inconsciente…Para no repetirme con cosas que ya dije, podría decirte que me he dado cuenta que en mis cuentos aparecen bastantes imágenes epifánicas. No hablo de epifanías en el sentido corriente que se le da a la expresión (visión, manifestación o aparición religiosa), sino en uno puntual que quiero dejar establecido.
La Imagen Epifánica (I.E.), tal como aparece en mis relatos, la defino así: Una imagen reveladora –generalmente  aérea- con connotaciones espirituales.
Algo que distingue a mis relatos es precisamente la proliferación de las I.E.
Voy a referirme a algunos relatos que -además de estar publicados en libro o revista- están disponibles en la revista en línea Axxón.
Los Festejos del Fin del Mundo: La aparición en el cielo de los Tres Relojes de Fuego que son los encargados de anunciar el fin del mundo es claramente una I.E.
Blue: La I.E. llega con el ascenso de la diosa Blue, que deriva en la explosión de su cuerpo, que provoca que el mundo entero se vuelva azul y toda la gente vuele libremente por el cielo.
Colores Peligrosos: La I.E. se produce cuando el Señor Relámpago levita sobre la Plaza del Conocimiento y los colores que brotan de su mente (fruto de su talento artístico) inundan el cielo. En este cuento o novela corta, hay una gradación de las imágenes reveladoras: las pinturas del señor Relámpago, la I.E. que he referido, y el incendio final donde el fuego es asociado al caos y a los Colores peligrosos. (No olvidemos que en esta historia el arte es asociado al conocimiento).
En Luces del Sur hay también-como es común en mis relatos largos-una gradación de las imágenes reveladoras. La visiones del cielo desde el fondo de la casa, los efectos del sexo, la visión de la abuela volando en el fondo de la casa, y la liberación final de su espíritu cuando vuela envuelta en “una luz de menta”.
La Visión del Paraíso presenta la siguiente gradación: La bicicleta voladora, la lluvia de mujeres azules -luego vienen las visiones del otro mundo que posibilita el desenlace- y la alteración final del mapa celeste.
En El regreso de los Pájaros, la primera I.E. se produce con el incendio, que tiene un profundo contenido espiritual, y la última en el final del relato cuando el protagonista ve la ciudad celeste y abandona este mundo.
Así, el acto de despegar por un momento la acción de la tierra y llevarla hasta los cielos, se ha transformado casi en una necesidad para mí. Ese recurso me gusta mucho por los efectos que produce en la anécdota, y porque como he dicho en otras oportunidades, prefiero hacer una literatura visual. Pero además me gusta porque está íntimamente ligado a mi naturaleza espiritual, y de algún modo sirve también para identificarme como escritor.
                            
Otra de las características de mi literatura es el trabajo que hago con los símbolos.  En mi literatura, como he dicho otras veces,  proliferan los símbolos. Así, por ejemplo, el pañuelo que aparece en El regreso de los pájaros cumple una función específica. Primero sirve para enjugar las lágrimas, y luego, el mismo pañuelo, es utilizado para prender fuego una casa, lo que implica que en el medio hubo un cambio de actitud. Este símbolo en transformación es entonces el propio carácter. Pero, hay otro tipo de símbolos, que es aún más complejo. Es lo que he decido llamar Elemento Simbólico de Valor Estructural (ESVE).
Repasaré algunos casos:
El “pegaso” de El Regreso de los Pájaros. Es una figura de madera que simboliza la conexión del protagonista con su padre muerto, porque fue un regalo que éste había hecho para aquel. Mientras desliza una mano sobre él, dice concretamente: “en ese momento sentí que podía mantener un diálogo secreto con mi padre”.  Posteriormente, hay una insinuación del poder del objeto cuando el protagonista, sentado en la rambla, lo alza con una mano y lo desliza frente al cielo. Y por último, como sabemos, es el único elemento de este mundo que el protagonista se lleva a esa otra dimensión que aparece al final.
En Los Festejos del Fin del Mundo el ESVE está dado por las mujeres de Bergel, capaces de producir las mariposas de agua. Cuando el fin del mundo se torna inminente, la mujer, en lugar de liberar una mariposa de agua, libera una criatura que trae la muerte.
En Blue, el ESVE es la esfera de luz azul que se torna (en cada reencarnación) cada vez más azul y luminosa, hasta que en la última la luz se dispara, anticipando así el final luminoso del cuento.
En La Visión del Paraíso, el ESVE está constituido por las palomas; símbolos del sexo y la muerte entendidos como vías  de conocimiento.
En  La sonrisa del ángel el ESVE es el piano de la muchacha. Primero es un recuerdo, luego aparece abandonado, posteriormente se resiste a crear la música necesaria, y por último se transforma en un vehículo de encuentro para los protagonistas.
Todo esto me permite afirmar que en varios de mis relatos (lo que podría por tanto interpretarse como un rasgo de estilo) existe lo que he dado en llamar un Elemento Simbólico de Valor Estructural. Podría definirlo como: Un símbolo que evoluciona con el paso del tiempo y que contiene en sí mismo, a un nivel profundo, el núcleo y las alternativas de la historia. Algo así como una mini historia dentro de la historia.
          
¿Cuál es tu aspiración? ¿Fama?
Escribir, y en lo posible escribir bien.
 ¿Qué es lo que te hace juzgar si un relato es bueno o malo?
Estudié profesorado de Literatura, y supongo que eso me condiciona. Si soporta un análisis es bueno. Pero, más allá de eso, me tiene que gustar. Considero que un relato además de estar bien escrito debe ser entretenido.
Coincido totalmente. ¿Estás de acuerdo con los filtros de edición? ¿Quién debería realizarlos?
Hay muchas editoriales, así que no hay que desesperar. La preocupación nuestra debe ser escribir bien, después llega todo lo otro.
¿Qué opinas de los neologismos?
No me interesan mayormente.
¿Qué es la CF para vos?
Una de tantas cosas que me gusta hacer, pero no la única.
¿Cuál de tus cuentos te es más querido? ¿Por qué?
Tengo varios favoritos: El regreso de los pájaros, Los festejos del Fin del Mundo, Colores Peligrosos…Por ahora me quedo con Colores Peligrosos, porque en mi opinión es fluido y entretenido. Esas son dos cosas que valoro especialmente. Pero también me gusta mucho un cuento que estoy corrigiendo en este preciso momento. Va a ser el cuento central de mi próximo libro. Me gusta mucho, lo encuentro elegante, raro, tierno, triste…Tiene que ver con bosques.

Sí, me gusta mucho tu forma de narrar. ¿Cómo fue que surgió la idea de hacer un Especial de Pablo Dobrinin en Axxón?
Me lo propuso Eduardo Carletti. Pero debo decir que me sorprendió, no era algo que esperara o imaginara. Me parecía –y esto se lo dije- que yo no tenía una trayectoria tan importante como para que Axxón me hiciera ese honor, pero él dijo que simplemente le gustaba lo que yo hacía, y bueno, se hizo. Y estoy muy agradecido con él y con toda la gente que trabajó  en eso: dibujantes, diagramadores, etc., sin contar el trabajo de Ricardo Germán Giorno, que me hizo una entrevista muy buena y extensa.
¿Crees que hay lectores para lo que escribís?
Sí, por suerte hay. Hay muchos tipos de lectores, y algunos valoran lo que hago.
Já, já ¿Otros no lo hacen?
Y sí, supongo que debe ser así. Los que generalmente te comentan algo es porque les gustó, y los otros no te lo dicen, pero es lógico que haya gente que no le guste lo que hago. Además, pensá esto: a mí me gusta mucho publicar en revistas del género, que son de ciencia ficción y fantasía, pero sobre todo de cf.; y lo que yo hago, aunque a veces toque la cf, tiene más que ver con el relato fantástico. Así que es razonable pensar que a muchos lectores de cf no les interese o no les guste lo que hago.
¿Tienes un e-zine favorito?
Como revista en línea lo mejor es Axxón. Pero está bien que existan otras revistas. Lo importante en estos casos es sumar, no competir.
Pero ¿Viste que  hay varios lugares que han bajado la persiana como Bem on Line, NGC o el Grupo Ajec? ¿Qué opinás sobre esto?
Sí, está pasando. La gente se cansa, pierde motivación, o no tiene tiempo; es difícil sostener un proyecto que no genera ingresos. En un mundo que se rige por el dinero, uno debe valorar mucho este tipo de proyectos que se hacen a pulmón. A veces la gente no se da cuenta del enorme esfuerzo que se pone en la realización de estas cosas, y la generosidad que eso implica. Ojalá que puedan volver si es lo que ellos desean.
¿Hay algún autor contemporáneo que sigas?
No.
¿Cuál es tu autor favorito?
No tengo ninguno en especial. Leo poesía, narrativa, antropología, libros de arte…
¿Esto puede ser por una filosofía de vida? Yo soy de admirar a ciertos escritores o dibujantes, pero también he de ser sincero y en ocasiones disfruto más leyéndome que otra cosa. ¿Es algo así?
Disfruto más leyendo a otros autores. Pero no me trazo un plan de lectura, tampoco tengo mucho tiempo. Me gusta releer. También me interesan las antologías de narrativa pulp (las de Valdemar, sobre todo). Aunque a veces te das cuenta de que los cuentos podrían estar mejor escritos, te los lees igual por el simple placer de dejarte llevar por la aventura. Esa gente escribía para entretener, no para impresionarte por su calidad narrativa, para mí representan a los escritores en estado puro. Pero también me gustan los grandes estilistas como Bradbury, García Márquez o Borges. De todos se puede aprender y disfrutar.
¿Según tu parecer, Los autores de Cf colaboran entre sí o son individuos aislados?
Hasta ahora he trabajado solo. Pero no descarto la posibilidad de escribir un relato con algún amigo.
Te puedo decir que a mi me gustó como experiencia. Y tuve la suerte de hacerlo con un colega que comparte cierta ideas de narración. Aunque puedo precindir de hacerlo con absoluta naturalidad. ¿Qué opinas de los ilustradores?
Me gusta mucho el arte, y por lo tanto me interesa la ilustració. Augusto Montiel Belmonte hizo un extraordinario trabajo en la ilustración de portada de mi libro Colores Peligrosos. Para mi próximo libro tengo pensado convocar a muchos artistas para ilustrar los diferentes relatos. Está lleno de artistas, hay dibujantes buenísimos. Vos mismo hacés un trabajo notable. Ultimamente estuve viendo trabajos de Lian Razis y Adrián Ruano; los dos tremendos artistas. Y no quiero seguir nombrando porque me voy a olvidar de muchos, pero hay genios.
¡Muy interesante! ¿Es importante la divulgación de las novedades CF?
Sí, claro. Pero no sólo la CF. Es importante divulgar todo lo que tenga que ver con el arte: narrativa, ilustración, cine, cómic, etc.
Coincido. ¿Qué opinás de la autoedición?
No me parece mal, eso no afecta la calidad que pueda tener un libro.
¿Te animás a opinar sobre algún editor que te haya publicado? ¿O no te haya publicado?
La gente que me editó en revistas y/o antologías es gente interesada en el arte más que en el dinero. Eso habla muy bien de ellos. No me animo a mencionarlos uno por uno porque sé que voy a olvidarme injustamente de alguno. Pero sí voy a referirme a Juan Manuel Candal que en su sello Reina Negra editó mi primer libro. Candal me alentó, me ayudó a confiar en mis propias fuerzas y por eso le estoy muy agradecido. Además de ser un gran escritor es un gran editor. Colores Peligrosos se vendió bien con Reina Negra y el próximo libro también saldrá en esa editorial.
¿Vivís del el oficio de escritor?
Sí, claro, vivo del oficio de escritor…pero sólo en un sentido espiritual.
¿Ves televisión?
Poco. Informativos, fútbol, dibujos animados con mi hijo más chico.
¡Tenés hijos! ¿Leen lo que escribís?
No. El nene tiene ocho años, y lo que yo hago no es para su edad; y la nena tiene diecisiete, pero está en otra, le gusta el manga.
¿Qué opinas sobre los adelantos tecnológicos en la vida diaria?
En general tengo una visión positiva. Pero no descubrimos nada si decimos que todo exceso es malo.
¿Qué pensás de las nuevas formas de comunicación? ¿Y las redes sociales?
La misma respuesta que di a la anterior pregunta.
Ahora los chicos siguen aventuras a través de juegos de video o historias en cine condicionadas por el merchandising ¿Pensás que eso reemplazará a la literatura tradicional?
Los chicos leen menos, eso es verdad, y siento que la literatura está perdiendo terreno. Pero sobrevivirá.
¿Por  que pensás que en la opinión general, la Cf es tan infravalorada?
La CF ya se estudia en universidades, liceos, congresos, etc, y tiene su público. Y han aparecido y van a seguir apareciendo estudios serios sobre la CF y sus autores. La “opinión general” no me preocupa.
Excelente. ¿Imaginás que algún día conquistaremos el espacio como en Star Trek?
Sí, es muy posible. Pero, como ya se ha vaticinado, los ricos serán los primeros. Y es dudoso que el resto de la población (sacando a los militares y políticos) pueda acceder a los viajes espaciales.
Hablando de ricos y por ende de pobres. ¿Pensás que los escritores de ciencia ficción pertenezcan a una clase social en particular?
No sé, pero en todo caso creo que no debemos discriminar a nadie, lo único importante para valorar a un escritor debe ser su talento. No me parece bien quitarle mérito a alguien porque tenga o no tenga una fortuna. Lo que sí creo es que la mayoría de los escritores tiene una visión más humanista (eventualmente también socialista); se preocupan por el hombre en un sentido amplio.

¿Pensás en el futuro? ¿Cómo ves a la civilización humana de hoy?
La veo con muchas desigualdades. Con mucha hipocresía a nivel político. Los poderosos hacen lo que quieren, invaden países si se les interesa, y encima nos mienten en la cara. Los medios de comunicación (sobre todo la tv) son complacientes con ellos, poco jugados. Hay cosas que no se dicen, no se investigan. Pero también hay gente que hace cosas positivas, muchas veces en silencio. Y  hay espacios para el arte, para crear…


Si hubiese un holocausto climático o ecológico ¿Qué harías?
Antes de morir me gustaría hacer algo que me de placer. Algo simple, nada complicado. Escuchar la voz de alguien querido, sentir su mano en mi mano. Cosas así.
¿Cuál es tu película de CF favorita?
Brazil.
Interesante, hay un par de amigos que pasaron por el blog que han escogido la misma película. ¿Crees que los autores de Cf son nerds o ratones de biblioteca despegados de la realidad?
No. Muchas veces cuando se despegan de la realidad es para poder ver más allá. Y a veces también les gusta jugar, y eso no está mal.
¿Cuál fue el último cuento de Cf que leíste?
Sidgrid, de Laura Ponce, publicado en la revista Próxima. Un cuento maravilloso de una maravillosa escritora.

¿Pensás que alguien leerá este diálogo?
Sí.

Entrevistas (3)


Entrevista para el número 230 de Axxón, mayo del 2012. Realizada por Ricardo Germán Giorno.


AXXÓN: ¿Qué distancia hay entre “El jardín” y “Colores peligrosos”?




PABLO DOBRININ: La primera versión de “El jardín” la hice con diecisiete años, y la que después salió en Diaspar y en Axxón la escribí a los veinticuatro años. “Colores Peligrosos” lo escribí en el 2008 con treinta y ocho años. Creo que “Colores…” es más fluido, lo hice con más soltura, y el hecho de que sea mucho más largo me sirvió para desarrollar una historia más compleja. Actualmente me siento más inclinado hacia los cuentos largos, casi novelas cortas. Pero creo que mi estilo lo definí —para después seguirlo mejorando— entre el 2006 y el 2007, cuando escribí“Los festejos del Fin del Mundo” y “El Regreso del Capitán Rayo”. El primero es más denso, espiritual, metafísico, y el segundo se acerca más a la línea de los relatospulps, aunque también plantea el tema del sentido que pueden tener los recuerdos de la infancia. Entre esas dos formas de narrar —básicamente— se inscribe mi narrativa. Una síntesis de ambos modos de escribir podría ser “La Visión del Paraíso”. Siempre me interesó alcanzar dos puntas: hacer relatos entretenidos y aprovechar los recursos que brinda la literatura. A veces puedo buscar una literatura despojada, de frases cortas, para cuentos que tienen bastante acción o narran muchos sucesos, y suelo utilizar una lectura más densa, a menudo con cierta poesía, para crear clima. Y la poesía me sirve también para decir cosas que de otra manera no podrían decirse, me sirve para crear zonas de sentido ambiguo, o para sugerir antes que decir. También me gusta que los relatos tengan varios niveles de lectura, pero siempre busco que los contenidos —sean de orden psicológico, simbólico, antropológico, filosófico— no estén en la superficie del relato (porque eso sería más conveniente para un ensayo), sino en las capas más profundas. Considero que —en general— estoy narrando, a un nivel profundo, las mismas historias, aunque los argumentos sean distintos. Creo en el arte como vía de conocimiento.





AXXÓN: Ya que los nombraste, ¿los secretos de la infancia te persiguen o los accedés conscientemente desde tu madurez?



PD: Los temas de la infancia no me persiguen, por lo menos a un nivel consciente. Pero me pueden condicionar sin que lo advierta. Creo que era Jorge Luis Borges quien escribía que un hombre es todos los hombres que ha sido. El pasado nunca se borra del todo. Pero, más allá de eso, lo que puede haber de psicología en mis cuentos no necesariamente se centra en el pasado. Dependiendo del cuento, algunos se pueden abordar desde una perspectiva freudiana, jungiana, holística, etc. Pero esa sería una lectura desde la psicología. Un análisis desde el punto de vista de la psicología es interesante cuando se centra en la vida del cuento, pero cuando el que hace el análisis pretende mostrar la psiquis del autor, bueno, ahí, además de ser bastante desagradable para el autor, demuestra ignorancia. Es que no se puede confundir al autor con el narrador. Para mí las lecturas desde la psicología son posibles, pero son complementarias. El análisis de una obra debería incluir un abordaje integral, cosa que rara vez se hace como es bastante obvio.





AXXÓN: “El arte como vía de conocimiento”. Hermosa frase. Me ha llegado, y la estoy rumiando. ¿Podrías extenderte un poco como para aclararnos?



PD: El arte es una de las cosas más hermosas que existen en el mundo. Cuando hablo de una vía de conocimiento no me refiero a una literatura de tesis; yo no pretendo demostrar nada. No me considero un predicador, un político o un visionario, sino un buscador. El trabajo creativo, introspectivo, te permite conectarte con zonas de tu personalidad, de tu mente y de tu espíritu, y desarrolla tu sensibilidad. Es en ese sentido que el arte te aporta conocimiento. Te ayuda a conocerte a ti mismo, a los demás, a tu entorno, e incluso a vislumbrar lo que está más allá. Por otra parte, el lector, el observador, etc., en la medida en que se acerca a una obra de arte, también participa de la experiencia. Más allá de que estemos frente a una obra que funcione como espejo, lámpara o espada, el arte nos moviliza.

A menudo me he sentido como esos pintores que trabajan un mismo motivo una y otra vez. Le van haciendo ligeras variaciones, pero en el fondo siempre están pintando el mismo cuadro. Al principio no lo advertía, pero después, con la perspectiva de los años, empecé a ver que estaba yendo atrás de los mismos temas, preocupaciones u obsesiones. Me di cuenta, por ejemplo, de que muchos de mis relatos parecían partir de la idea de que la existencia está en otra parte, y entonces la muerte, el arte o el sexo funcionaban como vías de trascendencia. Si leés todos los relatos que me publicó Axxón, vas a ver que en la mayoría de los casos esto es así. Incluso hay cuentos que aun no publiqué donde pasa lo mismo. Eso no es algo que yo me plantee; lo tengo que hacer así porque así lo siento. Eso me condiciona y determina los finales de los cuentos que, para mi gusto, deben ser consecuentes con el fondo, con el tema.





AXXÓN: Me enteré de que el bichito de la creación literaria te picó siendo muy joven (mucho más joven que esos diecisiete años que declarás en la primera pregunta). ¿Qué creíste por esa época que te decidió a encarar la hoja en blanco? ¿Qué creés ahora?



PD: Empecé a escribir a los once años. Creo que me incentivó el hecho de que casi siempre elegían mi redacción para leer en las fechas patrias, y eso debió darme confianza para escribir. Pero supongo que básicamente escribía porque era una necesidad para mí; fui un niño o un muchacho solitario; o al menos me sentía así gran parte del tiempo. No tenía un concepto idealizado del escritor, tampoco pensaba que se podía hacer dinero con eso, así que en ese sentido no hubo un cambio. Lo que sí cambió es que en esa época estaba ansioso por publicar. Ahora veo las cosas de otra manera. Lo primero que me preocupa es escribir lo mejor posible, y después veo qué hago con eso, si lo mando a un lado u otro.





AXXÓN: Me interesa conocer tu instante de inspiración y el después. Ese momento en que una idea te da vueltas y vos tratás de manotearla para que no se piante. O cuando una idea te golpea duro y se te queda clavada y tratás por todos los medios de sacarla, o… En definitiva: ¿cómo vendría a ser la cocina de tus cuentos?



PD: Por lo general es una imagen, después una suerte de trailer y luego muchísimo trabajo. A veces fundo varios cuentos que tengo en la cabeza en un solo cuento, eso es riesgoso, pero si queda bien el efecto es mucho más interesante. Escribo una pequeña parte en la que estoy probando el modo de entrar en el cuento, el tono, el ritmo y el estilo que voy a usar. Luego escribo un esquema de la estructura, aunque por lo general hago cambios. Pienso mucho cada cosa, me tomo tiempo para decidir, porque considero que lo que planifique al principio me va a ahorrar trabajo, porque ya sé a dónde voy. Mientras estoy narrando escribo notas al margen, mensajes para mí, para recordar que determinados elementos cumplen determinada función o significan X cosa, así sé que voy a volver a ellos en determinado momento. Cuando escribo un párrafo trato de pensar en qué momento del cuento voy a volver a esa idea, para cerrar una instancia. La trama es fundamental, y también el estilo. Sin embargo, debo decir que más allá de toda planificación, es bueno dejar que el cuento evolucione; mientras escribo siempre aparecen ideas que pueden mejorarlo y que me obligan a hacer cambios. Otra cosa que me sirve es trabajar cosas en archivos separados, para desarrollarlas mejor. Por ejemplo, cuando escribí el cuento Luces del Sur, sentí desde el primer momento que para desarrollar el personaje de la abuela tenía que tomarme mi tiempo si quería ser capaz de mostrar la complejidad que deseaba. Del éxito del personaje iba a depender gran parte del éxito del relato. Así que escribí páginas sobre la abuela, todo lo que se me ocurría sobre ella. Luego seleccioné, corté, pegué, fusioné, etc. Para mí lo fundamental es lograr la vida en el cuento, como decía Quiroga. Aunque discrepo respetuosamente con su decálogo del perfecto cuentista, en ese punto estoy de acuerdo con él.





AXXÓN: Cuando uno escribe con varios niveles dentro de un relato generalmente se choca contra la crítica, ¿o no?



PD: Pienso que algunos de mis cuentos ofrecen mucho material para el análisis, pero es difícil que eso entre en una reseña. No he tenido malas críticas de mi libro Colores Peligrosos, y para evitar discusiones inútiles con la gente que hizo reseñas del libro, voy a optar por no personalizar la cuestión. Pero sí quiero decir algunas cosas sobre el temacríticos: Los críticos que hacen reseñas rara vez se toman mucho tiempo para analizar un libro. Una semana, diez días, a veces menos. Eso es el tiempo mínimo que uno debería tomarse para analizar, desmenuzar, interpretar adecuadamente un solo cuento, no un libro. Con esto no quiero decir que los críticos actúen de mala fe, ya que estos plazos pueden ser parte de la dinámica de la publicación, pero lo concreto es que no se toman el tiempo suficiente. Segundo: El espacio del que disponen para la crítica no siempre es muy grande. Esto condiciona, una cosa es hacer una reseña de un cuarto de página o de dos páginas o más, o un ensayo de varias páginas. Ahora Internet nos da la posibilidad de extender las críticas, pero rara vez se aprovecha esta opción. Aun con poco espacio, si el crítico ha estudiado adecuadamente la obra, debería ser capaz de ir a lo esencial. A veces se queda en lo anecdótico y ni siquiera llega al tema. Tercero: No todos están capacitados, muy pocos tiene estudios de literatura o el necesario bagaje cultural. Falta estudio, conocimientos. Hay muchos que jamás en su vida vieron un diccionario de términos literarios, que son absolutamente incapaces de hacer un análisis de estilo. Lo máximo que pueden decir es: lenguaje florido, lenguaje poético, etc., y a veces ni siquiera esto. Y tampoco alcanza con saber si estamos frente a una comparación, metonimia, polisíndeton, anáfora. Es necesario saber por qué se está utilizando ese recurso en ese momento, qué es lo que nos está diciendo, a veces más allá de lo inmediato. Las comparaciones o las metáforas, si el autor las utiliza adecuadamente, van a decirnos algo que está más allá de lo meramente visual. Falta análisis de personajes, de estructura, de estilo, de los distintos niveles de lectura, etc., etc. Cuarto: La actitud. La mayoría de los críticos que hacen reseñas parece creer que el escritor es un alumno que está dando un examen, y que ellos son los profesores que los van a evaluar o calificar. Pésima actitud. La labor de la crítica no es evaluar sino explicar. Para realizar una buena crítica es necesario que el crítico se acerque a la obra con humildad para descubrir cómo funciona. No solo no se hace esto, no se explica, no se analiza, sino que además se pasa por encima de la obra, y algunos —no me ha pasado, pero lo he visto muchas veces— se dan el lujo de opinar cómo debería hacerse esto o aquello. Falta humildad. Quinto: El crítico está acostumbrado a hacer devoluciones, pero se irrita si le critican su crítica, lo considera inadmisible (otro rasgo de soberbia). Habría que hacer un blog donde se analizara el trabajo de los críticos, se les explicara punto por punto en qué se equivocaron, y se les recomendara bibliografía. Lamentable el poco tiempo libre de que dispongo me impediría participar de una empresa así, pero sería algo muy útil para que la crítica crezca, se ponga a la altura de las circunstancias, y sobre todo sirva para lo que toda plataforma crítica debe servir: para poner en conocimiento de los lectores los procesos artístico-culturales que se están gestando en las diferentes regiones o países. De esa forma se contribuye también a la historia de la literatura. Ahí ya estaríamos hablando de una crítica de nivel.





AXXÓN: Literariamente hablando: ¿alguna vez te sentiste incomprendido?



PD: Sí, claro, pero supongo que a todos nos pasa. Oscar Wilde, con su maravilloso humor, escribió: “Soy demasiado consciente de haber nacido en un siglo donde sólo se trata con seriedad lo aburrido, y vivo con el terror a no ser incomprendido”. Me imagino que así deben sentirse muchos de los que, como yo, publican en revistas y antologías de género… Pero considero que cuando uno trabaja con honestidad eso no debe ser un tema de preocupación. Existen obras para todos los gustos, y eso está bien. En mi caso, algunos cuentos quizá no sean adecuados para ciertos lectores, pero, de todos modos, siempre hubo que gente que la tuvo más difícil que nosotros: Lautreámont, Levrero, Felisberto Hernández, Armonía Somers, etc. En mis relatos dejo una llave para el lector, eso facilita las cosas. Pero aun así, existe el riesgo de que no vean lo que hago, o de que solo vean una pequeña parte. Intento hacer una literatura visual, una suerte de cine mental que no necesite de extensos monólogos interiores o agudas reflexiones para ser profunda. Mi generación, y alguna otra más, está influenciada por todo lo que se relacione con la imagen, el cine, la TV, el cómic, la publicidad, la ilustración. Durante el proceso creativo, a mí me gusta pensar en mis relatos como películas, a veces los imagino así para ver si van a funcionar una vez escritos. Claro que no es lo mismo, la materia nuestra es el lenguaje y los recursos son otros, pero aun así a mí me sirve. Es más, el hecho de que el cuento no sea esa película que imagino, lejos de ser un problema se transforma en una ventaja. Porque el lenguaje me permite ir más lejos. Te doy un ejemplo… Tomemos a las palomas que aparecen en “La Visión del Paraíso” y considerémoslas desde un punto de vista simbólico. En ese cuento están asociadas al sexo y a la muerte. Al sexo porque reparten la carga que va a hacer posible el encuentro sexual entre uno de los personajes principales y varias mujeres. También se menciona el arrullo de las palomas y se dice que se buscaban entre ellas, etc. Y se relacionan con la muerte a lo largo de todo el cuento: siempre están rondando al protagonista que es un anciano, intentan matar al líder que roba la máquina voladora (otro símbolo sexual) e incluso hacen que se estrelle contra la Torre (otro), etc. Todo esto podría entrar en una película, pero hay algo que no, porque pertenece al dominio del lenguaje. Al principio del relato, para asociar a las palomas con la muerte, señalo que ellas se posaban “como un resplandor helado sobre los cascos derruidos de barcos que habían encallado hacía mucho tiempo”. Por la mitad del cuento había escrito: “Seguiría investigando hasta el día en que las aves del destino trajeran en sus picos el hielo para fabricar la muerte”. Luego, al final del cuento, en la última oración, vuelvo a utilizar la misma expresión “resplandor helado” para sugerir —sin nombrarlas— que son las palomas las que vienen por el cuerpo sin vida de un personaje. Así cierro una historia en la que el sexo y la muerte, ambos asociados al conocimiento, se muerden la cola. Y como se ve, aunque la historia se pueda visualizar como un film, en ocasiones lo que me permite darle densidad, lecturas, es el uso que hago del lenguaje. Otra cosa que sería más complicada de mostrar es lo que se relaciona con los números en ese mismo cuento, donde los números aparecen como la arquitectura de un mundo que está destinado a cambiar cuando alguien —desde otro lado— cambie la relación numérica. Mi literatura, aunque sea elaborada, es perfectamente comprensible, el problema se produce cuando los críticos, en lugar de detenerse en el análisis, pasan sobre la obra con displicencia.





AXXÓN: Je, otra vez el tema de los críticos. A propósito: ¿qué significa ser un escritor de Ciencia Ficción y Fantasía en Montevideo?



PD: El escritor uruguayo de fantasía, y sobre todo de ciencia ficción, debe apuntar al exterior, donde hay más posibilidades; ahora con Internet eso es mucho más fácil. Desde que descubrí Internet comencé a publicar mucho más. En Uruguay no hay colecciones especializadas, ni revistas, excepto Diaspar —unapublicación muy recomendable—que ahora sale en formato digital. Pero lo mío no es —salvoalgunos casos aislados—ciencia ficción, en todo caso es un hibrido que prefiero llamar literatura bizarra. He tenido mucha suerte porque mis cuentos han aparecido con cierta regularidad en revistas de ciencia ficción y fantasía, y estoy muy agradecido por ello, pero mis intereses son otros, me interesa la literatura como arte, como vía de conocimiento, como te decía, visceral por momentos. El hecho de que sea en cierto grado fantástica se debe simplemente a que es algo que me surge con naturalidad. Lo fantástico —en un sentido amplio— me permite decir las cosas que quiero.





AXXÓN: Pero ¿cómo ven los uruguayos lo que vos hacés? En el trato diario, ¿qué te devuelve la gente cuando le decís que escribís fantasía (o literatura bizarra, como la definiste)?



PD: Si simplemente les comento que escribo cuentos que tienen ciencia ficción y fantasía se crean una imagen mental bastante estereotipada. Inmediatamente la gente piensa en películas muy conocidas o a lo sumo en autores como Asimov, Tolkien; etc., y estoy bastante lejos de todo eso. Después, cuando los leen, la idea cambia. Muchos me han señalado que les gusta lo que hago porque escribo más allá de un género determinado. Eso me abre más puertas de las que me cierra, pero yo no lo hago como una opción comercial sino que escribo lo que me gusta. Siempre digo que uno debe hacer lo que le gusta, y luego buscar las revistas o editoriales donde publicar, no al revés. La meta no puede ser publicar a toda costa, lo interesante es publicar lo que uno cree que vale la pena. Y las devoluciones pueden ser muy distintas; por ejemplo, un señor, después de leer un par de relatos, me dijo que lo que yo ofrecía era un modo distinto de hacer denuncia política. Este señor había sido dirigente de un partido político uruguayo. Eso seguramente condicionó su lectura, pero algo de razón tenía, se estaba refiriendo a una lectura posible de esos dos cuentos: “La venganza de los Niños” y “Blue”. En “Blue”, al referirse a denuncia social, supongo que se refería a la discriminación que sufren las personas obesas en nuestra sociedad. Ahí tenés un buen ejemplo de lo que decía antes respecto a las lecturas: “Blue” es un cuento que admite varias lecturas. Además de lo que veía esta persona, se puede ver el tema de la madre devoradora, el regreso al vientre materno, el mito de la creación, los ídolos como referentes de una sociedad, el rito iniciático y hasta el sexo como vía de trascendencia. Por eso estoy de acuerdo contigo cuando decías que los distintos niveles de lectura pueden hacernos chocar contra la crítica; “Blue” —como tantas otras obras de otros autores— no se puede reseñar bien si uno no asume el compromiso de un análisis.



Colores Peligrosos

Supongo que tu pregunta también apunta al valor que la gente le concede a la ciencia ficción y la narrativa fantástica. Esa es una vieja pelea, cada minuto, en algún rincón del planeta, un lector o un escritor sale en defensa de los géneros porque alguien los tildó de infantiles, escapistas, etc. Hay cantidad de libros sobre ciencia ficción y sobre narrativa fantástica, se estudia en universidades y liceos, y se hacen estudios importantes sobre muchos autores; el que quiere informarse puede hacerlo. Y si no le interesa lo fantástico, y bueno, que haga lo que quiera. Si se siente más cómodo leyendo literatura realista que siga leyendo literatura realista. Lo importante es que existan editoriales, convenciones, canales, etc., para que el que esté interesado pueda acceder a lo que desea. Hay gente que tiene vocación evangelizadora, yo no. Ahora, si estoy en un ambiente de gente que le interesa el tema, como Axxón por ejemplo, me gusta compartir impresiones sobre determinados autores u obras. Pero hace falta tiempo, y últimamente estoy más ocupado con la creación, tengo ganas de sacar otro libro como Colores Peligrosos, con una decena más o menos de cuentos, y no menos de 250 páginas.





AXXÓN: Gracias por el anticipo. Ahora vamos a estar esperando que aparezca el nuevo volumen. Colores Peligrosos está agotado, ¿no? Hablando de libros, ¿tenés hoy alguno/s de cabecera? ¿Los tuviste?



PD: El nuevo volumen seguramente se demore un poco porque, aunque tengo material suficiente, prefiero escribir más cuentos, para después poder seleccionar. Y cada cuento me lleva meses. Colores Peligrosos estuvo agotado; ahora en Buenos Aires está disponible a través de Calíope, que es un sistema muy confiable. Lo pedís a través de la página de Calíope y te lo entregan en la mano a la brevedad. Espero que pronto se encuentre en algunas librerías. En Montevideo sigue agotado, pero estamos esperando una partida nueva.

Me gustaban y me gustan demasiadas cosas: Ballard, Bradbury, García Márquez, Cortázar, Borges, Lautreámont, Breton, Maiakovski… y después un montón de autores de ciencia ficción y fantasía. Tengo colecciones de revistas de ciencia ficción, pero también libros de terror, de poesía, de arte, latinoamericanos, antropología, ensayo, unos cuantos sobre surrealismo… Nunca me propuse imitar a nadie; siempre tuve claro que quería ser yo mismo. Los autores que leemos no son dioses sino amigos al costado del camino.





AXXÓN: “Amigos al costado del camino”. Otra hermosa frase. Pero un poco demasiado generalizada, ¿no? Veamos: ¿alguno que sea más amigo que otro, que te haya acompañado por más tiempo? Vamos, desembuche, Dobrinin, que sus lectores están sedientos de sus palabras.



PD: No, simplemente los que te nombré antes, y siempre considerándolos como amigos. No idolatro a nadie, y no me interesa regirme por los principios de nadie. Siempre tuve claro que lo primero que uno debe tener para escribir es La Voluntad. Sin eso no se puede hacer nada. En uno de mis cuentos, un personaje, al que acusan de soberbio, dice: “La creatividad es poner el ego a trabajar, y yo siempre fui muy trabajador”. Más allá del chiste, creo que hay mucho de razón en eso, la confianza es fundamental para escribir, no se trata de soberbia, sino de voluntad. Los surrealistas no hablaban de soberbia, sino de “la expansión del yo”. Primero se necesita una actitud decidida para crear y, después sí, el trabajo humilde para que uno pueda lograr lo que se planteó.





AXXÓN: Antes me nombraste a “Blue”. Y es verdad que “Blue” tiene varias lecturas. Hasta debe tener lecturas que a vos mismo por ahí se te escapan. Y además, para mí, el cuento está lleno de símbolos. ¿Qué representan los símbolos para vos? En general digo, no en “Blue” en particular.



PD: La fuerza del símbolo proviene en buena medida del hecho de que no es arbitrario, sino que es motivado. Vale decir que hay una relación entre lo representado y la representación. Entonces, a partir de ahí, es posible trabajar con símbolos de un modo intuitivo, es decir, no necesitás tener a mano un diccionario de símbolos, simplemente te enfocás en encontrar algo que en tu psiquis represente un concepto. Es la mejor forma, para mi gusto, de utilizar símbolos, porque así te estás comprometiendo con lo que hacés, y por el contrario, si sacás los símbolos de un libro podés caer en un juego teórico, razonado, que no aporta mucho al arte. Por otro lado, también hay que tener presente que los símbolos pueden ser ambivalentes. El agua, por ejemplo, es símbolo de vida porque no podemos vivir sin ella, porque muchos dicen que la vida nació del mar, etc. Pero puede llegar a ser un símbolo de muerte, por la simple posibilidad de ahogarnos, o por aquello que decía Manrique: “nuestras vidas son los ríos que van a dar a la mar, que es el morir”. Y luego están los símbolos no ya de carácter cultural, sino más personales, como los que Dalí utiliza en sus pinturas: la muleta, ciertos animales, etc. Ahí ya es más difícil llegar al observador, lector o espectador según sea el caso. Con los relojes derretidos es más sencillo que con otros de sus símbolos, pero precisamente sucede esto porque hay una relación ya establecida entre el tiempo y los relojes. En principio prefiero utilizar símbolos que están en el inconsciente colectivo y llegar a ellos a través de la intuición; pero a veces utilizo un símbolo de orden más personal; en cualquier caso está claro que el significado va a depender de un contexto determinado. En mi caso, el símbolo puede ser un animal, un objeto, un número, un color, etc. Intento medir el peso de las palabras. Lo importante es que el símbolo me permite darle densidad, profundidad a un relato, y poder seguir manteniendo un lenguaje ágil, fluido; creo que ahí está buena parte de la clave de mi trabajo. No necesito extenderme en arduos razonamientos, precisamente porque el relato ya viene cargado de sentido.





AXXÓN: Casualmente por estos días estuve releyendo “Los festejos del Fin del Mundo”. Me atacó fuertemente una idea de surrealismo. Bueno, venimos de los símbolos, así que ahora te pregunto: ¿cómo te llevás con el surrealismo? Y además: ¿Bizarro y surrealista se empardan?



PD: El surrealismo fue una influencia muy importante en mi vida. Me impactó mucho una versión reducida de la antología de la poesía surrealista realizada por Pellegrini, y años más tarde conseguí la versión grande. Qué maravilla. Después salí a buscar libros de todos los autores que había en ella, imaginate, me voló la cabeza. Leí también libros de historia del surrealismo, me compré mis primeros libros de pintura, obviamente de pintores surrealistas. Fue decisivo. Me dio felicidad. Creo que, más allá de las técnicas, lo que más me llegó del surrealismo fue la posibilidad de abrir las puertas de la mente. Después de eso, crear es una fiesta.

Un día vi que mi hija adolescente tenía el libro de Pellegrini en su cuarto, y cuando le pregunté por él, me dijo que le encantaba. No sé qué le había llamado la atención para elegirlo entre todos los libros que había en la biblioteca, fue como si el libro la eligiera a ella. A veces siento que pasa eso con el surrealismo, él nos busca. Y pasan los años y sigue teniendo un gran peso.

Y respecto a la segunda pregunta, creo que sí, que se empardan perfectamente. Por lo que tienen de imaginativo, descontracturado, divertido. Además, si pienso en mi literatura bizarra, debo recordar que normalmente se dice que, entre otras cosas, el surrealismo es heredero del simbolismo, de modo que por ese lado también hay una conexión. Y las imágenes que utilizo tienen un aire surrealista muchas veces. La diferencia está en que el surrealismo apela normalmente al automatismo, a la escritura automática, etc.; yo intento controlar el proceso creativo sin perder la frescura.





AXXÓN: Por estas pampas muchos dicen que lo que vale en un cuento es la idea y no cómo está escrito. Que no importan las correcciones, que la idea siempre aparece al final. ¿Vos qué me podés decir?



PD: Cada uno puede pensar lo que quiera, no hay que dramatizar. Mi opinión personal es que es importantísimo escribir lo mejor posible, entre otras cosas para que el cuento sea creíble (dentro de eso que llamamos “la suspensión voluntaria de la incredulidad” ). Pero no todos tenemos los mismos parámetros. Algunos creen que la literatura es un oficio, yo creo que es un arte. Por eso mismo no creo que exista una única manera de hacer las cosas. Yo mismo no trabajo siempre de la misma manera, y eso me plantea un desafío constante. Nunca sé si lo que estoy escribiendo me va a gustar o no. Recién cuando estoy cerca de terminarlo me doy cuenta si utilicé las estrategias correctas. Hace poco me invitaron a participar en una revista y en una antología con sendos cuentos. Tenían que ser inéditos, y por cuestiones de tiempo me pidieron que confirmara mi participación. Si yo les decía que sí ya me reservaban un lugar. El hecho de que confíen en mí me llena de orgullo, pero a los dos les contesté lo mismo: cuando termine el cuento, si me gusta como queda, te lo mando y vemos. Hay que tener un poco de honestidad intelectual. ¿Para qué publicar un trabajo que no te convence? Al final no mandé nada.





AXXÓN: Seguramente me expresé mal. ¿Vos dejás en “crudo” todo lo que sale de esa cabecita afiebrada?



PD: No, no. Corrijo mucho. Me tomo mi tiempo, y a veces corrijo cuentos que escribí hace mucho.





AXXÓN: ¿Tenés gente amiga —o enemiga, no sé si no es mejor, je— que te lea tus cuentos antes de mandarlos a publicar? ¿Lo creés necesario? ¿Les das pelota o más o menos? Te mandé al frente, sorry.



PD: Sí, hubo gente que leía mis relatos y me daba una opinión. En el liceo eran las profesoras de literatura, desgraciadamente no me acuerdo los nombres de todas ellas, pero recuerdo estos nombres: María del Carmen Rocha y Elena Taboada. Luego, amigos como Enrique Abelenda, o críticos como Rodolfo Fattoruso y Elvio Gandolfo. Últimamente editores como Juan Manuel Candal y Laura Ponce; gente que aprecio mucho por su talento, creatividad, y que me enorgullece tenerlos como amigos. Me gusta intercambiar ideas con los editores, los escucho y estoy abierto a hacer alguna corrección, siempre y cuando no me implique reformular todo un cuento, en ese caso prefiero enviar otra cosa. Pero es algo útil, es muy común que uno cometa errores de todo tipo y cuatro o seis ojos ven más que dos. Me gusta que los editores opinen y hagan sugerencias. También aprecio mucho la opinión del editor Luis Pestarini que entiende muy bien la literatura; la de Federico de los Santos, escritor y crítico; la de Ibero Laventure, poeta y periodista radial, la de Jacques Fuentealba, destacado escritor y traductor; y la de Ramiro Sanchiz que, además de ser un gran escritor, viene haciendo una labor crítica muy importante desde las páginas de La Diaria al difundir a autores uruguayos de los que otros medios no se ocupan, o se ocupan mal.





AXXÓN: ¿Te imaginás una Axxón sin Eduardo Carletti?



PD: Recuerdo que hace unos años, en una charla con Elvio Gandolfo, tocamos el tema de la desaparición de algunas revistas. Y él me decía que a veces las revistas desaparecían, no por una cuestión económica, sino por el simple hecho de que faltaba la persona que las hacía. ¿Qué pasaría hoy en día, por ejemplo, si Laura Ponce se cansara de sacar Próxima, o Luis Pestarini se cansara de Cuásar? ¿Alguien tomaría la posta? Estamos hablando de publicaciones que se financian bien, así que no es sólo un tema económico. Pero volviendo a tu pregunta concreta, creo que es difícil imaginar a Axxón sin Eduardo Carletti, pero es necesario. Porque Eduardo ha construido algo que va más allá de una persona o varias: ha construido una institución. Eso es Axxón. Así como un club de fútbol no puede desaparecer con un plantel de jugadores o una dirigencia determinada, así también Axxón está obligada a perpetuarse. Axxón es la publicación más importante en la historia de la literatura de ficción de habla hispana. Tanto por la cantidad y calidad del material incluido, como por el alcance que tiene. Es un material fabuloso y gratuito para todos aquellos lectores, investigadores, docentes, críticos, etc., que se interesan por la literatura; y no nos olvidemos de las obras plásticas, y la divulgación científica, de cine, etc. Vos sabés que he publicado en unos cuantos medios y en unos cuantos países; y te puedo asegurar, sin sombra de duda, que ninguna publicación tiene la repercusión que tiene Axxón. Ensayos que publiqué en Axxón los “levantaron” para varios sitios de Internet, y también cuentos, que alguna gente subió a Taringa y hasta —reíte si querés— un sitio dedicado a videos y literatura porno. He recibido mails de docentes e investigadores de varios países pidiéndome información sobre determinados temas relativos a los ensayos, y colaboré así con el trabajo que hacían… Cuando quiero que alguien vea mi trabajo, ya sea escritores, lectores, o editores que están en otro país, les copio el enlace para que me lean en Axxón. Siempre atrás de todo está Axxón. Y Todo lo que se hizo y se hace demuestra una generosidad y un espíritu excepcionales, porque es una publicación sin fines de lucro, hecha día a día a pulmón. Cuesta siquiera imaginar todo el esfuerzo que se puso en esa obra monumental. Y esa fue la visión de Carletti. De todos modos, me consta que Carletti no está solo, tiene mucha gente (o no tanta como sería lo ideal), trabajando, silenciosamente muchas veces, haciendo un humilde y sacrificado trabajo, pedaleando continuamente para que la bicicleta no se caiga, para que día a día Axxón siga existiendo. Yo creo que el mejor homenaje que se le podría hacer a Carletti y a todos los que de alguna u otra forma colaboraron con Axxón, es mantenerla viva por siempre. El problema es que al no ser una empresa comercial, necesariamente tiene que manejarse con colaboradores; y es difícil encontrarlos porque la gente normalmente tiene poco tiempo, debido a sus trabajos sobre todo. Pero siempre hay gente que tiene un tiempito, o jóvenes que tienen un trabajo de medio turno o no trabajan, o alguno retirado, o alguno que está en una posición que le permite tomarse un momento del día para algo así. Hay mucha gente idónea capaz de colaborar en el armado de una página, en la traducción de un cuento o una noticia, en la ilustración de un relato, o ayudando a pagar el hosting. Sería muy importante que toda la gente, que cree en la honestidad y comprende la importancia de este proyecto, se acercara a colaborar en la medida de sus posibilidades, con entusiasmo, sin miedo, porque si algo ha caracterizado a Axxón todos estos años, es justamente ese espíritu de puertas abiertas. Es fundamental apoyar a Carletti en esta labor, porque se lo merece, y además porque Axxón es patrimonio de todos.





AXXÓN: Volviendo a lo de los símbolos: ¿hay alguno que sea un hilo conductor en tus cuentos? ¿Es consciente eso?



PD: Sí, es más, a veces siento que son los símbolos los que van pautando lo que escribo. Pienso en imágenes, eso me lleva a pensar en argumentos, pero después me doy cuenta de que hay símbolos que se repiten. No sé si hay uno que sea más determinante que otros; además como hay cuentos que nunca terminé, o no me decidí todavía a publicar, o simplemente estoy trabajando en ellos, etc., eso hace que me resulte un poco complicado medirlo en términos cuantitativos. Pero bueno, dejame pensar…El fuego como un elemento que permite la trascendencia en “La escalera del fuego” y “El Regreso de los Pájaros”. La espiral, también como trascendencia, en “Los festejos del Fin del Mundo” y “El Desierto”. El vuelo, también como trascendencia… en casi todos. Sí, definitivamente es el vuelo el que más se repite. Sí, me hiciste pensar, y sí, es eso. Es más, en un cuento que todavía no salió, había escrito “la descubrió al alzar un poco la vista”, y una amiga editora y gran escritora, Laura Ponce, me preguntó si me estaba refiriendo a que el personaje volaba, porque eso, me dijo, no sería nada raro en mis cuentos. Y tiene razón. El vuelo o la elevación. Eso tiene que ver con la trascendencia, la transfiguración, el estar más cerca de lo sagrado, de los mundos invisibles, la espiritualidad. Ahora que lo pienso, mi sueño más recurrente es volar. O levitar. Pero bueno, a pesar de esta característica espiritual de mis relatos, no soy un tipo interesado en ninguna religión ni en nada que se le parezca. Alguna gente me ha querido llevar a sus religiones o grupos, pero yo prefiero sentirme libre. Algunas veces me ha parecido que realizaba viajes astrales —cuando creía dormir simplemente—, y una vez, semi-despierto, sentí que un cuerpo sutil se desprendía de mi cuerpo y que ascendía hacia un dibujo geométrico. Fue algo muy curioso, pero no me he querido involucrar demasiado con eso. Como librero siempre he tenido acceso a libros de esoterismo pero me interesan, no para mi formación, sino más que nada para comprender cierta forma de pensar. Debo confesar que me considero demasiado mundano y, aunque para alguna gente esto pueda sonar a herejía, nunca me interesó asumir un compromiso espiritual. Por ejemplo, si pudiese controlar el viaje astral a voluntad, no lo utilizaría para conocer los otros planos, sino para ir a ver a gente querida que está en este. Por otro lado, me gustaría desprenderme un momento de cierta matriz que parece estar prefigurando mis creaciones y, simplemente, escribir buenos relatos. A veces me parece que empiezo así y poco después, en una habitación de mi mente, se bajan ciertas palancas, se aprietan determinados botones, y entonces lo que termino de escribir no es más que la pieza de un rompecabezas iniciado hace tiempo. Pero en ocasiones lo hago, me libero un poco de esos contenidos espirituales. En “El Regreso del Capitán Rayo” pude hacerlo. Y tengo un cuento nuevo, casi novela corta, que también es una aventura de ese tipo. Casualmente los dos son relatos estilo pulp. Quizá por eso me gusta el pulp, porque busca entretener, divertir. Aunque a veces tampoco me escapo, je, porque puede pasar que un relato encarado como pulp se refiera a temas espirituales. Esto me sucedió cuando toqué el tema del arte en un pulp. El arte te acerca a “mundos sutiles”, y precisamente yo me referí a ese tema en el cuento “Colores Peligrosos”, que es uno de los relatos que más quiero.





AXXÓN: ¿Qué te interesa transmitirle a tus lectores?



PD: Entretenimiento, ideas, placer, belleza, arte… Casi nada, ¿verdad? Pero eso es justamente lo que para mí lo hace interesante, apostar a cosas importantes. Me interesa ofrecer una obra que además de tener calidad sea entretenida.





AXXÓN: Ya sé que lo deberían decir otros, pero ¿creés que lo estás logrando?



PD: Sí, tenés razón, eso lo deberían decir otros. Pero sé que a unas cuantas personas les gustó mucho el libro, y también sé que algunos, después de leerlo, compraron otro para regalar. Eso es muy emocionante, te da fuerzas, o cuando vienen y te dicen que te leyeron y recuerdan con cariño algún cuento. Y también hay gente que no le gusta lo que hago, es normal que suceda así. Después está el otro tema: si yo quedo conforme. Eso es difícil explicarlo, porque necesito la perspectiva del tiempo en muchos casos. Lo que sí te puedo decir es que a veces paso años atrás de un argumento o un concepto, y pruebo distintas cosas y muchas veces no quedo conforme, y son cuentos que voy amontonando en una carpeta de cuentos inconclusos, en espera de una idea que los salve.





AXXÓN: Dos preguntas en una: ¿Estás de acuerdo con el tamiz de las editoriales? ¿Qué opinás de la autoedición?



PD: El tema es simple: si no te gustan las editoriales que hay o lo que te ofrecen, o el material que publican, hacé tu propia editorial y punto. Y si te querés autoeditar y creés que es una buena salida, hacelo, no hay que tener vergüenza, eso no va en desmedro de la calidad. Ahora, sobre todo en Argentina, con la posibilidad de la edición a demanda, es más fácil. Muchísimo más fácil que antes. Ahora podés editar pocos ejemplares a un precio razonable, antes no podías hacer menos de quinientos o mil. Hay veces en que la gente, para tener lo que quiere, debe hacerlo ella misma. En definitiva, lo que te quiero decir es que no hay que quejarse. ¿Qué sentido tiene que uno se queje del tamiz de las editoriales? Atrás de la editorial hay un tipo que decide incluir lo que le gusta o lo que le puede dar un rédito económico, y ese tipo no está obligado a hacer lo que nos convenga a nosotros. Hay que esforzarse por escribir lo mejor posible y dejarse de lloriqueos. A mí en Uruguay nunca me dieron bolilla y terminé editando en Argentina. Después de eso, sí, recibí invitaciones para editar en mi país, pero antes me pasaba todo mal. Me dejaban el libro durmiendo en una pila, o sencillamente no lo leían, o lo rechazaban y cuando pedía una entrevista de cinco minutos, una secretaria me informaba que el señor editor no daba entrevistas a los autores… Iba a una editorial chica porque ellos decían que tenían un perfil distinto, que apoyaban a los autores nuevos, etc., y cuando les llevaba mi libro, me decían que justo la colección se había cerrado (después me enteraba de que, en realidad, estaban editando a los alumnos de un taller específico). Y en aquella época yo me deprimía, escribía unos poemas que eran un bajón, o una novela que también era un bajón, y andaba siempre mal. Quiero recordar que en aquella época, cuando más lo necesitaba, recibí el apoyo de gente como Elvio Gandolfo y Rodolfo Fattoruso, que me insistieron para que siguiera peleando porque decían que lo mío valía. Y un día descubrí Internet, y muchos de esos cuentos que no eran buenos para Uruguay, fueron muy bien recibidos en revistas impresas y antologías impresas de Argentina, Italia, Francia, España y Eslovenia; y también en publicaciones digitales. Así que ya no me quejo ni me deprimo, ni nada que se le parezca. Al contrario, agradezco mucho a las editoriales de mi país que me ayudaron a progresar.





AXXÓN: En tu caso, ¿qué significa “sentido del humor”?



PD: El humor es parte de nuestra cultura. En el Río de la Plata el humor es una tentación constante. Está en los medios, en la calle, en cualquier charla con amigos. Disfruto casi todo el humor, desde algo muy tierno hasta el humor negro. Liniers y Salas me gustan mucho, y son bien diferentes. Pero si me pongo a elegir, en materia de humor escrito me quedo con el humor de Groucho, Wilde, Twain, Bierce, etc. Prefiero el humor inteligente, ingenioso, elegante. Creo también que es posible incluir momentos o detalles humorísticos en una obra que no sea humorística. El personaje del “gracioso” era muy recurrente en obras teatrales que no eran comedias; y las películas de aventuras, por ponerte un par de ejemplos, tienen casi siempre algún momento de humor. A mí me gusta articular cosas distintas, que son distintas pero no irreconciliables. La línea entre el ingenio y el humor puede llegar a ser difusa. Pero yo pienso siempre en historias, mi punto de partida es contar una historia, no hacer reír. En determinado momento puedo colocar alguna frase o situación graciosa, pero siempre que sea funcional respecto al cuento. Con el humor me pasa lo mismo que con las imágenes, las comparaciones o las metáforas, siento que no puede ser un mero detalle decorativo.





AXXÓN: Bien. Yo creo que sin humor hay chatura. En fin… Hablando de fin, ¿qué esperás del futuro?



PD: En el futuro cercano la editorial argentina Melón me va a editar una plaqueta de poesía titulada Montevideo. Es un conjunto de poemas con una importante influencia del surrealismo. En la misma colección sale también una plaqueta de mi compatriota Ramiro Sanchiz, así que probablemente la presentación la hagamos juntos.

Actualmente estoy trabajando en un nuevo libro de relatos; no me he planteado ninguna fecha para terminarlo, quiero disfrutarlo.

Después, espero publicar algunos relatos en revistas o antologías; eso se verá porque es un tema muy dinámico: hay proyectos que se cancelan y otros que nacen.

Pensando más a futuro me gustaría adaptar algunos cuentos para cómic, teatro o cine, aunque esto último es muy difícil por los costos de producción… Pero sería genial.





AXXÓN: Para adaptar cuentos a cómic lo tenés al Majestuoso César Carper. Por ahí te da bola y se copa —a mí me pateó un par de veces, (¡Pero sigue siendo mi amigo, ojo!)—. Ahora bien, ironías aparte: ¿cómo te imaginás esa adaptación?



PD: Si vos lo recomendás debe ser bueno, así que lo tomaré en cuenta, aunque de todas formas, como te decía, es un proyecto a futuro. Primero quiero hacer otras cosas que tengo pendientes; terminar algunos cuentos, principalmente. Hace como diez años edité con unos dibujantes uruguayos una revista de cómics que llegó a sacar nueve números. Se llamaba Balazo, y ahí más que nada hacía reportajes, pero también hice algunos guiones. Eso me relacionó con el mundillo del cómic y me permitió conocer a grandes dibujantes. De todos modos, en aquella época yo no llegué a adaptar ningún cuento mío, que es lo que más me hubiese gustado. Un amigo dibujante, Ernesto Cantonet, hizo sí una adaptación de “El Regreso del Capitán Rayo”, pero nunca se llegó a publicar, porque iba a quedar muy extensa. No sé si la llegó a terminar. Pero creo que en general mi literatura es muy visual y se presta bien para hacer adaptaciones al cómic o al cine. ¿Cómo me lo imagino? Bien…Cuando pienso en “Blue” inmediatamente me viene a la mente la imagen interior del palacio, con sus piletas, sus banquetes, y sobre todo las gordas inmensas y sus orgías. Creo que esos elementos rinden mucho desde el punto de vista visual. “Colores peligrosos” sería también un gran candidato para una adaptación. Algo muy colorido, mucho arte, muchos colores y mucha frescura. Luces del Sur, si lo pensara en cómic, me gustaría algo tipo Alberto Breccia, algo pictórico, delirante, fragmentado. “La Visión del Paraíso” es otra aventura, y creo que también rinde visualmente; en ese cuento mi imagen favorita es la lluvia de mujeres azules.





AXXÓN: Che, en uno de los correos que nos intercambiamos, a propósito de la presente, me tiraste una idea que me quedó picando en el área. Vos hablaste de “nostalgia anticipada”. Una idea sencilla, pero muy fuerte. ¿Cómo aplicarías esta idea en un cuento?



PD: Sí, te decía que en el momento en que estoy haciendo algo, o poco después, me gusta pensar en el futuro de esas acciones, y me imagino la perspectiva que tendré después. Y entonces es como si tuviese ese sentimiento de nostalgia pero de un modo anticipado. Por ejemplo, mientras participo de la movida de las revistas de ciencia ficción y fantasía, me siento feliz en el momento actual, pero también puedo imaginar la felicidad que experimentaré dentro de veinte o treinta años, cuando me encuentre con un amigo o amiga en la mesa de un bar y recordemos todo ese tiempo con una mezcla de melancolía y ternura. A veces la gente no valora lo que está viviendo, no se da cuenta que tiene muchos motivos para ser feliz; yo trato de disfrutar las cosas, y también disfruto de esa “nostalgia anticipada”; eso también tiene que ver con valorar lo que nos pasa. Soy muy feliz escribiendo y participando de las revistas y las antologías, y conociendo escritores y editores de otros países, es algo muy lindo. No he pensado en la “nostalgia anticipada” como tema de un cuento, pero puedo decirte que algo parecido a eso —ver el mundo desde otra perspectiva— seguramente influyó en mí cuando estaba escribiendo “El Regreso de los Pájaros”. En ese trabajo, durante el proceso creativo, me sentí particularmente permeable, sensible a la propia ciudad en la que me estaba moviendo. Sentía una felicidad sosegada, melancólica, una cosa muy extraña que muchas veces, mientras iba en el ómnibus o caminado, hacía que me sintiera como en una nube. Más allá de eso, últimamente he notado que el tema del tiempo ha estado en mi cabeza y se ha metido en varios cuentos. Incluso en uno de ellos me referí a una experiencia personal… Fui a visitar a un amigo a la casa, y en determinado momento fui al fondo y vi que las macetas del patio, que antes estaban llenas de flores, ahora no tenían ninguna, y encima estaban herrumbradas. Y todo tenía un aire de abandono muy significativo. La madre de mi amigo había fallecido y era ella la que se ocupaba de las plantas. Lo que me sucedió es que al ver esas simples plantas abandonadas, yo comprendí lo que significaba el tiempo. Puedo pensar en el tiempo pero en ese momento lo que hice fue interiorizar el concepto. Me di cuenta de que todas las cosas están cargadas de tiempo. Sentí la fugacidad del ser humano. Los objetos que están en nuestra casa, la propia casa, y hasta nosotros mismos, vamos a desaparecer. Esa también es una buena razón para valorar cada día de nuestra vida, para no postergar, para darnos cuenta de que la felicidad no está sólo al final del camino, sino en cada momento.





AXXÓN: Llegó el final. No me queda más que agradecerte en nombre de la Redacción de Axxón (y en especial en el mío propio) tu buena voluntad y las ganas que le pusiste a esta entrevista. Un abrazo grande. Son tuyas las últimas palabras.



PD: Solo tengo palabras de agradecimiento, para Eduardo Carletti por haberme invitado, para toda la gente —visible e invisible— que hace posible la existencia de Axxón, y en especial para vos por el trabajo a conciencia que hiciste. De periodista a periodista quiero felicitarte porque realizaste una gran labor. Me sentí muy cómodo en todo momento, y eso fue determinante para que me aflojara y contara cosas que por ahí no estaba en mis planes contar. Por otra parte, si bien partías de determinadas preguntas, siempre estuviste atento a mis respuestas para poder hacer nuevas preguntas, y eso enriqueció mucho la entrevista. Un abrazo grande y hasta siempre.





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Axxón 230 – mayo de 2012

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