sábado, 13 de abril de 2013

Reseña



A corazón abierto

Editorial Yaugurú  ha editado dos libros breves que tienen por tema al corazón: “El corazón discurre” de Gabriel Weiss y “Bitácora del corazón roto” de “caf.-”.  La edición evidencia el buen gusto que el Maca le aporta al diseño y ambos cuentan con estupendas portadas, aunque, a juzgar por la escasa exhibición que esta editorial tiene en la mayoría de las librerías, los libreros consideran que lo más bonito son los lomos. Pero vayamos a los textos…
Corazón de poeta
El corazón discurre, Gabriel Weiss, 62 páginas, ilustración de tapa: Luis Eduardo Aute, prólogo de Washington Benavides, Yaugurú, Montevideo, 2011.
Gabriel Weiss (Montevideo, 1961) es profesor de literatura, este es su primer libro.
El poemario parte del concepto que la tradición clásica le daba al corazón. En el canto I de La Ilíada de Homero, leemos: “Tal dijo. Acongojóse el Pelida y dentro del velludo pecho, su corazón discurrió dos cosas…”. El corazón discurre, es decir que piensa, es la sede de la inteligencia, por eso el dibujo de Aute muestra un corazón en el lugar donde debería estar el cerebro. El corazón, de acuerdo con René Guénon, también simboliza el centro del ser. El centro representa la eternidad, es el “motor inmóvil” en torno al cual se desarrolla el tiempo. Precisamente, en el libro de Weiss, el mundo gira en torno al corazón del poeta. Y desde esa eternidad que propone el discurrir del corazón, el pasado, el presente y el futuro se viven desde el ahora. El corazón siempre “es”.
El libro, vívido como los resplandores de una tormenta, está formado por versos libres que empiezan de la siguiente manera: “Mi corazón es…”, a lo que sigue una enumeración: “…Nerón contemplando/Roma envuelta en llamas/ es la estepa soviética/ y es Odín soplando furiosas pesadillas/es la voz de Lou Reed cantando/Romeo y Julieta en la calle Austria”. Este esquema se repite a lo largo de todo el libro. El uso del gerundio y del verbo “ser” hacen sentir el impacto actual de todas las acciones. Si como creemos, la obra de una artista lleva implícita una visión del universo, hay que admitir que estamos frente a un ejemplo extremo. De algún modo, el libro plantea la realización máxima que puede concebir un poeta: que ese universo pase por su obra. La historia, la mitología, los recuerdos personales, y las raíces familiares se resuelven en una experiencia totalizadora que devuelve al individuo el sentimiento de pertenencia a lo único e indivisible: “camino abajo camino arriba/mi corazón es siempre uno y el mismo”. La unicidad se advierte también en unos versos explícitos como: “Mi corazón”… “es una grieta por donde/se filtran los días por venir/es un pozo donde emiten/sus últimos destellos/ los días que pasaron”.
A veces hay una correspondencia entre el sentir del alma y el discurrir del corazón. (Mi corazón)… “es una lámpara de aceite/ que alumbra débilmente mi alma”; “Mientras tanto mi alma se sacude/como una camisa colgada de un alambre”. Es de agradecer que los versos no sean simples enumeraciones, ya que, como vemos, se ponen en juego variados recursos poéticos; metáforas, imágenes, comparaciones, personificaciones, etc., que nos deparan bellas sorpresas. “Mi corazón”, señala el poeta de un modo elegante, “es un jazmín que ha florecido/mientras marzo se extingue/ como el fuego en un bosque”.
Corazón herido
Bitácora del corazón roto, “caf.-”, 6º páginas, ilustración de tapa: Alfonso Lourido, Yaugurú, Montevideo, 2012.
“Caf.-” (Montevideo, 1975) es el pseudónimo de Christian Arán; en el 2007 publicó su primera novela: 14 mAh. “Bitácora…” es su segundo libro.
Aquí el sentido del corazón tiene que ver con el que le otorgamos habitualmente; remite a lo afectivo. El relato es no lineal y está estructurado en pequeños capítulos que se leen como microrrelatos y que a veces, con ligeras variaciones, se repiten a los largo del libro. El orden de las partes es intercambiable, y uno puede abrir el libro en cualquier página, porque lo que importa es la huella que esos textos pueden dejar en nosotros. Es una obra que navega entre el humor negro, el absurdo, una cuota de surrealismo controlado y la alegoría. Hay personajes que se repiten, con historias que se alternan: un hombre que se pasea con los pedacitos de su corazón en el bolsillo, un hada que se complace en destruir el corazón de un querubín, un falso mesías que en el escenario de un teatro sostiene en alto su corazón sangrante, un capitán de barco y su tripulación, un masoquista que genera encuentros lujuriosos, y hasta un escritor. Todos los personajes podrían ser el mismo, los límites son difusos. La estructura es espiralada y ofrece muchas posibilidades creativas. Lo que subyace a todas estas historias, es una ciudad en la que los colores están prohibidos. Así, la obra de “caf.-” funciona como una metáfora del dolor (representado por el corazón”) al que un individuo se expone en una ciudad gris que intenta anularlo. En ese mundo gris “la vida va en círculos”. Seguramente el lector se sienta tentado de asociarlo con su propia ciudad. Es sintomático que en este medio el promotor del placer sea precisamente “el masoquista”. El texto está escrito con corrección y avanza a golpes de ingenio.
Libros infinitos
Hay obras que se presentan como piezas de relojería; cada parte es insustituible y está en el lugar exacto. Otras en cambio se parecen más a sistemas abiertos. Los dos libros de Yaugurú, convenientemente breves, pertenecen a este último tipo: podrían acortarse e incluso prolongarse indefinidamente. Ambos, de algún modo, se sitúan más allá del tiempo y sugieren posibilidades infinitas. El propio Weiss contaba en una entrevista que había trabajado en su libro durante años, pero el mismo día de llevarlo a la imprenta no pudo resistir la tentación de agregar unos versos.
                                                                                            Pablo Dobrinin
                                     (publicado en La Diaria el 4/4/2013)

martes, 19 de marzo de 2013

Oscar Larroca



El Cuerpo Abierto
Oscar Larroca XVI Premio Figari, autores varios, Museo Figari, DNC, MEC / BCU, 96 páginas, Uruguay, 2012.


La publicación de libros de arte  suele estar regida por una ley no escrita bastante perversa. Salvo excepciones, a menos que un artista esté muerto o haya entrado en la tercera edad, nadie se acuerda de él. El arte pictórico es ejemplar en este aspecto. No solo no se editan libros sobre un artista determinado, sino que los libros que se han escrito sobre la historia de la pintura uruguaya, han resultado indiferentes a las nuevas generaciones. Una vez un librero me comentó que cuando un turista le pedía alguna publicación que le permitiera conocer a los pintores nacionales, a él le daba vergüenza. Parecería que después Blanes, Figari, Barradas, Torres García, Cúneo, Gurvich, Espínola Gómez,  y poco más, el arte ha desaparecido. Esto no solo es nocivo para un pintor en particular, sino para la comprensión del fenómeno artístico considerado como expresión de un tiempo y una sociedad. Lo que está pasando uno puede encontrarlo a lo sumo en exposiciones, galerías y concursos, pero escasamente en los libros. Un incidente político puede tener, en cuestión meses, un libro que lo documente, pero un artista debe esperar años, demasiados años, y a veces ni siquiera la muerte basta para rescatarlo del olvido.


Por eso mismo la labor que está emprendiendo el Museo Figari en asociación con el Banco M.E.C. y el B.R.O.U., es más que bienvenida. Entre los libros que integran su catálogo se encuentran  varios sobre la obra de Pedro Figari y uno sobre su hermano Juan Carlos Figari Castro. Pero, además de esto, y acá viene lo más interesante, a partir del 2010 el museo comienza a editar a los ganadores del Premio Figari, que distingue a artistas actuales. En el 2010 la ganadora fue la fotógrafa Diana Mines, en el 2011 Oscar Larroca, y en el 2012 el artista plástico Marco Maggi.

El jurado de la edición número XVI del Premio Figari, compuesto por Jorge Abbondanza, Águeda Dicancro y Tatiana Oroño, decidió premiar a Larroca en consideración a la solidez de su labor artística y docente en treinta años de trayectoria.
El libro “Oscar Larroca XVI Premio Figari”, catálogo de la muestra realizada en el propio museo,  incluye numerosas reproducciones a todo color y recoge textos de Mario Bergara, Hugo Achugar, Pablo Thiago Rocca, Magalí Sánchez Vera, Pedro da Cruz, Jorge Abbondanza, Águeda Dicancro y Tatiana Oroño.


En esta publicación el lector podrá encontrar una biografía del autor, una entrevista y una introducción a  sus técnicas y motivos, dando cuenta de sus trabajos en dibujo, pintura, fotografía, performance, body art, etc.
En la “Cronología” de Larroca, elaborada por Magalí Sánchez Viera, el lector asiste a sus difíciles comienzos, que de algún modo también ejemplifican las cotidianas paradojas de muchos otros artistas. Así, en 1981, dando muestras de un talento insólito para sus 18 años de edad, es premiado en concursos de Cinemateca Uruguaya y Galeria Latina, al tiempo que expone en sitios de prestigio como el Teatro Solís y viaja a la Bienal de San Pablo. En ese mismo año, Larroca se gana la vida vendiendo palanganas de plástico puerta por puerta. Este y muchos otros apuntes ilustran los azarosos comienzos y su militancia en el arte y la política, hasta llegar a tiempos más dulces como las becas que obtiene para estudiar en la Sorbona, los numerosos premios, su trabajo docente, la publicación de sendos libros de ensayo -sobre el erotismo en el arte y sobre su amigo y mentor Manuel Espínola Gómez-,  y finalmente el reconocimiento de sus pares, del público y de la prensa. No podía faltar la mención a la célebre muestra de 1986 que fuera censurada por el intendente Jorge Luis Elizalde bajo el pretexto de que agredía la sensibilidad y la “moral media” de los espectadores. Episodio que, más allá de las intenciones del intendente, sirvió para desatar encendidas polémicas, promover gestos de solidaridad hacia el artista, y otorgarle una visibilidad extraordinaria en los medios.

Oscar Larroca recoge influencias del cómic, las series televisivas, la cultura popular, los libros de anatomía y sus cortes quirúrgicos, las carátulas de discos de rock de los 70, etc. Tiene una postura crítica en sus trabajos, no solo frente a la dictadura (visible en dibujos como “Once años de un día cualquiera”) sino frente a la sociedad de consumo en general. Reniega de la objetividad y, a pesar de un trazo a menudo hiperrealista, su obra muestra las facetas que el ser humano o el sistema se empeñan en ocultar. Suele apelar a la fragmentación y a lo simbólico, y le preocupa el mensaje y su eventual manipulación. En “Bienvenidos a la máquina” (acetato y fotografía) vemos un pie dividido en 18 imágenes. En algunas de ellas las partes del pie se ven normales, en una el dedo mayor muestra una rotura, en otra hay símbolos sobre la piel como una pipa que nos recuerda precisamente a Magritte y a los problemas de la representatividad.

Un ejemplo del uso inteligente que el pintor hace de la violencia es “Anacrónica muerte…la de Lorenzo”, primer premio en el concurso “Almanaque INCA 1988”. En este grafito el famoso personaje de cómic de “Lorenzo y Pepita” aparece atado con cuerdas, tiene los ojos vendados y está sangrando (la sangre es lo único en color). El fin de la infancia, el lado oscuro de un modelo y hasta las torturas aplicadas por un régimen pueden ser modos de interpretarlo. Pero lo fundamental es que las obras de este artista trascienden las coyunturas históricas, ya que su mirada, más que política, es ética.

Si bien la propuesta de Larroca es muy rica, la mayoría de su trabajo pasa por el cuerpo. El cuerpo considerado como texto, como territorio. Una piedra de Rosetta para acercarnos a su universo creativo es la serie fotográfica “Siete platos”. En ella vemos las piernas y la vagina de una mujer, y un plato blanco frente a esta última. Lo que va cambiando en la serie es el contenido del plato; en el primero aparece un trozo de torta, en el segundo una costilla cruda de vaca, en el tercero hay sobras, en el cuarto hay un huevo de gallina, en el quinto el plato está roto, el sexto plato es un espejo, el séptimo no tiene nada y la mujer aparece con una bombacha blanca. De ese modo, queda claro que Larroca utiliza el cuerpo como vehículo expresivo. El cuerpo puede estar ligado al placer, pero también al consumo, al descarte, a la reproducción, a la violencia, a la identificación, o a la censura.
Por otra parte, tampoco el erotismo debe ser tomado a la ligera. Ni siquiera en un grafito sobre papel titulado “La cena”, en el que una mujer acerca su lengua a una forma fálica. En contraste con el rostro hiperrealista de la mujer, el falo solo exhibe su contorno, dando a entender que el tema no pasa por el sexo, sino por la representación del deseo. Para Larroca, como también lo fue para los surrealistas, el erotismo debe ser comprendido en su dimensión moral, como un arma contra la hipocresía y la esclavitud del pensamiento.

                                                                                Pablo Dobrinin
                                                                (publicado en La Diaria en marzo del 2013).







miércoles, 2 de enero de 2013

Entrevistas (5)


Entrevista realizada por Juan Manuel Candal para el blog de entrevistas a escritores Buenos Muchachos.

Entrevista realizada por Juan Manuel Candal, agosto del 2012.
1/ ¿Cuál es la literatura del siglo XXI?

Hay una tendencia hacia la disolución o fusión de los géneros, hacia la disolución de la estructura, pero también sobreviven los formatos clásicos. Todo permanece y  de alguna forma se puede  aprovechar, reciclar, etc. Hay una suma, no un descarte, y eso es lo que para mi gusto define estos tiempos .  Desde esa perspectiva estamos viviendo una época excelente.

2/ Un autor hoy. Un libro. Una frase.

Me gustó La Rosa encarnada, de Paula Ruggeri. Es un delicioso libro de poemas que utiliza, en gran medida, la mística caballeresca como metáfora. A través de pequeñas leyendas e historias contadas en verso, la autora nos demuestra que los temas medievales, épicos (e incluso bíblicos), lejos de restringir las posibilidades expresivas, son un puente ideal para abordar sentimientos profundos que están más allá de cualquier época o región. Es un libro vital, ante todo porque su autora cree en el poder transformador de la poesía, lo que le permite afirmar cosas como: "Yo escribí la historia".
Un verso de ese libro: Mi patria está en la punta de mi espada. Hay otro que también me parece impactante: Nadie más que una mujer puede escribir el cielo.
En narrativa me gustó Nadie recuerda a Mlejnas, del inefable Ramiro Sanchiz. Un ejemplo de literatura actual, con un ritmo que siempre elogié.

3/ ¿Qué ritual o método te ayuda a escribir? ¿Varía entre cuentos y novelas?

Prefiero el silencio, nada más. A veces me tienta la música, pero me concentro mejor en silencio. La música puede hacernos creer que logramos un clima determinado en el relato, cuando en verdad lo que sucede es que ese clima lo está dando la propia música. Por eso, la única forma de saber si está saliendo lo que quiero, es leerlo sin que nada me perturbe. La realidad del cuento debe ser la única importante.
4/ ¿Qué sentiste al publicar un cuento por primera vez? ¿Y tu primera novela?
Una gran alegría, siempre es una gran alegría. De algún modo publicar te puede dar confianza . Pero lo importante es escribir algo que valga la pena, y  no publicar cualquier cosa.

5/ ¿Cuánto material –cuentos, novelas sin terminar, etc.- están condenadas a no abandonar la PC?

Bastante, pero está bien que así sea. A veces utilizo cosas viejas, las fundo con otras, etc. De dos o tres cuentos puedo hacer uno. Eso puede llegar a convertirse en algo muy creativo, lleno de ideas. Me gusta hacer eso, siempre y cuando pueda mantener la armonía. Aunque estoy abierto a todas las expresiones debo reconocer que en el fondo soy un escritor clásico.
6/ ¿Qué te falta para ser el escritor que querrías ser?
Escribir más. Seguir produciendo, siento que estoy haciendo lo que quiero, y que sólo necesito sumar más relatos.

7/ ¿Cuánto sabés de una novela o un cuento antes de empezar a escribirlo?

Intento saber bastante,  pero por lo general me gana la impaciencia y comienzo antes de tener absolutamente todo delineado. Lo que me importa es el resultado final y no tengo reparos en hacer cambios. Eso sí, cuando hago un cambio, tengo que ver cómo repercute esa acción en la totalidad. La literatura es un arte no un paseo.
8/ ¿Qué separa a un buen escritor de uno mediocre y de uno excelente?
La capacidad de crear la vida en el relato. Hacer arte. Ir más allá del oficio. Los caminos pueden ser muchos.

9/ ¿Qué libro querrías escribir pero hoy te resulta imposible?

Cómo me convertí en millonario.

10/ ¿Qué autores encontrás con preocupaciones o miradas sobre el mundo parecidas a la tuya?

No, la verdad que no encontré. Pero mejor así, porque si no sería aburrido, además quizá eso me hubiese hecho desistir de escribir. Si alguien dice lo que yo voy a decir, ¿para qué debería molestarme? Mark Twain lo dijo con su inapreciable humor: ¿Qué sentido tiene pasarse seis meses escribiendo una novela cuando podemos conseguirla en una tienda por dos dólares?

Entrevistas (4)


Entrevista realizada por M.C. Carper-agosto 2012, para el blog MC Carper-Comic Artist-Illustrator.
Invitado de Hoy: Pablo Dobrinin - Escritor oriental.


Hola ¿Quién eres? Preséntate con tus palabras, por favor.
Mi nombre es Pablo Dobrinin, nací el 21 de mayo de 1970 en Montevideo. Soy escritor y en mis relatos se puede encontrar elementos de literatura fantástica, ciencia ficción, surrealismo y literatura onírica. Tengo un libro publicado por Reina Negra que se llama Colores Peligrosos. Es una selección de diez de mis mejores cuentos, algunos de los cuales ya habían aparecido en revistas o antologías. Actualmente estoy preparando un nuevo libro de relatos, y pronto saldrá una plaqueta de poesía editada por Melón Editora.
¿Cómo empezaste a aficionarte en la CF?
Con películas como Flash Gordon de Dino de Laurentis, Galáctica, y revistas como Nueva Dimensión.
Sí. A mí me gustan mucho estas cosas que mencionás y leía mucho la Nueva Dimensión. ¡Qué buena revista! ¿Y cuando sentiste el impulso de escribir?
A los once años, me pareció que podía expresarme de ese modo, y desde entonces no he dejado de hacerlo.
¿Tenés algunos escritos de esa época? ¿Estudiaste el oficio de escritor o sos autodidacta?
Sí, debo tener mucha cosa guardada. No estudié el oficio de escritor en un sentido estricto, pero sí estudié profesorado de Literatura, y Periodismo. Eso me sirvió, desde luego. Además siempre busqué estar en contacto con profesores/as de Literatura y aprendí mucho escuchando en las clases. Y creo que también aprendí leyendo, pensando, escribiendo.

¿Qué temas te gusta abordar en tus cuentos?
He tocado sobre todo estos temas: el arte, la muerte y el sexo considerados como vías de conocimiento. Pero no es algo que me lo proponga. Generalmente pienso en argumentos, y después haciendo un balance encuentro que hay temas que se repiten.
¿Sos de imaginarte todo el cuento o partir desde una idea y te dejás llevar mientras escribís?
Planifico bastante, pero casi siempre hago cambios. Lo que me preocupa es que el cuento funcione como una unidad, que sea válido por sí mismo, que sea coherente como estructura.
¿Cuáles son esos temas que se repiten?
Además de la muerte, el sexo y el arte, podríamos añadir la locura, el inconsciente…Para no repetirme con cosas que ya dije, podría decirte que me he dado cuenta que en mis cuentos aparecen bastantes imágenes epifánicas. No hablo de epifanías en el sentido corriente que se le da a la expresión (visión, manifestación o aparición religiosa), sino en uno puntual que quiero dejar establecido.
La Imagen Epifánica (I.E.), tal como aparece en mis relatos, la defino así: Una imagen reveladora –generalmente  aérea- con connotaciones espirituales.
Algo que distingue a mis relatos es precisamente la proliferación de las I.E.
Voy a referirme a algunos relatos que -además de estar publicados en libro o revista- están disponibles en la revista en línea Axxón.
Los Festejos del Fin del Mundo: La aparición en el cielo de los Tres Relojes de Fuego que son los encargados de anunciar el fin del mundo es claramente una I.E.
Blue: La I.E. llega con el ascenso de la diosa Blue, que deriva en la explosión de su cuerpo, que provoca que el mundo entero se vuelva azul y toda la gente vuele libremente por el cielo.
Colores Peligrosos: La I.E. se produce cuando el Señor Relámpago levita sobre la Plaza del Conocimiento y los colores que brotan de su mente (fruto de su talento artístico) inundan el cielo. En este cuento o novela corta, hay una gradación de las imágenes reveladoras: las pinturas del señor Relámpago, la I.E. que he referido, y el incendio final donde el fuego es asociado al caos y a los Colores peligrosos. (No olvidemos que en esta historia el arte es asociado al conocimiento).
En Luces del Sur hay también-como es común en mis relatos largos-una gradación de las imágenes reveladoras. La visiones del cielo desde el fondo de la casa, los efectos del sexo, la visión de la abuela volando en el fondo de la casa, y la liberación final de su espíritu cuando vuela envuelta en “una luz de menta”.
La Visión del Paraíso presenta la siguiente gradación: La bicicleta voladora, la lluvia de mujeres azules -luego vienen las visiones del otro mundo que posibilita el desenlace- y la alteración final del mapa celeste.
En El regreso de los Pájaros, la primera I.E. se produce con el incendio, que tiene un profundo contenido espiritual, y la última en el final del relato cuando el protagonista ve la ciudad celeste y abandona este mundo.
Así, el acto de despegar por un momento la acción de la tierra y llevarla hasta los cielos, se ha transformado casi en una necesidad para mí. Ese recurso me gusta mucho por los efectos que produce en la anécdota, y porque como he dicho en otras oportunidades, prefiero hacer una literatura visual. Pero además me gusta porque está íntimamente ligado a mi naturaleza espiritual, y de algún modo sirve también para identificarme como escritor.
                            
Otra de las características de mi literatura es el trabajo que hago con los símbolos.  En mi literatura, como he dicho otras veces,  proliferan los símbolos. Así, por ejemplo, el pañuelo que aparece en El regreso de los pájaros cumple una función específica. Primero sirve para enjugar las lágrimas, y luego, el mismo pañuelo, es utilizado para prender fuego una casa, lo que implica que en el medio hubo un cambio de actitud. Este símbolo en transformación es entonces el propio carácter. Pero, hay otro tipo de símbolos, que es aún más complejo. Es lo que he decido llamar Elemento Simbólico de Valor Estructural (ESVE).
Repasaré algunos casos:
El “pegaso” de El Regreso de los Pájaros. Es una figura de madera que simboliza la conexión del protagonista con su padre muerto, porque fue un regalo que éste había hecho para aquel. Mientras desliza una mano sobre él, dice concretamente: “en ese momento sentí que podía mantener un diálogo secreto con mi padre”.  Posteriormente, hay una insinuación del poder del objeto cuando el protagonista, sentado en la rambla, lo alza con una mano y lo desliza frente al cielo. Y por último, como sabemos, es el único elemento de este mundo que el protagonista se lleva a esa otra dimensión que aparece al final.
En Los Festejos del Fin del Mundo el ESVE está dado por las mujeres de Bergel, capaces de producir las mariposas de agua. Cuando el fin del mundo se torna inminente, la mujer, en lugar de liberar una mariposa de agua, libera una criatura que trae la muerte.
En Blue, el ESVE es la esfera de luz azul que se torna (en cada reencarnación) cada vez más azul y luminosa, hasta que en la última la luz se dispara, anticipando así el final luminoso del cuento.
En La Visión del Paraíso, el ESVE está constituido por las palomas; símbolos del sexo y la muerte entendidos como vías  de conocimiento.
En  La sonrisa del ángel el ESVE es el piano de la muchacha. Primero es un recuerdo, luego aparece abandonado, posteriormente se resiste a crear la música necesaria, y por último se transforma en un vehículo de encuentro para los protagonistas.
Todo esto me permite afirmar que en varios de mis relatos (lo que podría por tanto interpretarse como un rasgo de estilo) existe lo que he dado en llamar un Elemento Simbólico de Valor Estructural. Podría definirlo como: Un símbolo que evoluciona con el paso del tiempo y que contiene en sí mismo, a un nivel profundo, el núcleo y las alternativas de la historia. Algo así como una mini historia dentro de la historia.
          
¿Cuál es tu aspiración? ¿Fama?
Escribir, y en lo posible escribir bien.
 ¿Qué es lo que te hace juzgar si un relato es bueno o malo?
Estudié profesorado de Literatura, y supongo que eso me condiciona. Si soporta un análisis es bueno. Pero, más allá de eso, me tiene que gustar. Considero que un relato además de estar bien escrito debe ser entretenido.
Coincido totalmente. ¿Estás de acuerdo con los filtros de edición? ¿Quién debería realizarlos?
Hay muchas editoriales, así que no hay que desesperar. La preocupación nuestra debe ser escribir bien, después llega todo lo otro.
¿Qué opinas de los neologismos?
No me interesan mayormente.
¿Qué es la CF para vos?
Una de tantas cosas que me gusta hacer, pero no la única.
¿Cuál de tus cuentos te es más querido? ¿Por qué?
Tengo varios favoritos: El regreso de los pájaros, Los festejos del Fin del Mundo, Colores Peligrosos…Por ahora me quedo con Colores Peligrosos, porque en mi opinión es fluido y entretenido. Esas son dos cosas que valoro especialmente. Pero también me gusta mucho un cuento que estoy corrigiendo en este preciso momento. Va a ser el cuento central de mi próximo libro. Me gusta mucho, lo encuentro elegante, raro, tierno, triste…Tiene que ver con bosques.

Sí, me gusta mucho tu forma de narrar. ¿Cómo fue que surgió la idea de hacer un Especial de Pablo Dobrinin en Axxón?
Me lo propuso Eduardo Carletti. Pero debo decir que me sorprendió, no era algo que esperara o imaginara. Me parecía –y esto se lo dije- que yo no tenía una trayectoria tan importante como para que Axxón me hiciera ese honor, pero él dijo que simplemente le gustaba lo que yo hacía, y bueno, se hizo. Y estoy muy agradecido con él y con toda la gente que trabajó  en eso: dibujantes, diagramadores, etc., sin contar el trabajo de Ricardo Germán Giorno, que me hizo una entrevista muy buena y extensa.
¿Crees que hay lectores para lo que escribís?
Sí, por suerte hay. Hay muchos tipos de lectores, y algunos valoran lo que hago.
Já, já ¿Otros no lo hacen?
Y sí, supongo que debe ser así. Los que generalmente te comentan algo es porque les gustó, y los otros no te lo dicen, pero es lógico que haya gente que no le guste lo que hago. Además, pensá esto: a mí me gusta mucho publicar en revistas del género, que son de ciencia ficción y fantasía, pero sobre todo de cf.; y lo que yo hago, aunque a veces toque la cf, tiene más que ver con el relato fantástico. Así que es razonable pensar que a muchos lectores de cf no les interese o no les guste lo que hago.
¿Tienes un e-zine favorito?
Como revista en línea lo mejor es Axxón. Pero está bien que existan otras revistas. Lo importante en estos casos es sumar, no competir.
Pero ¿Viste que  hay varios lugares que han bajado la persiana como Bem on Line, NGC o el Grupo Ajec? ¿Qué opinás sobre esto?
Sí, está pasando. La gente se cansa, pierde motivación, o no tiene tiempo; es difícil sostener un proyecto que no genera ingresos. En un mundo que se rige por el dinero, uno debe valorar mucho este tipo de proyectos que se hacen a pulmón. A veces la gente no se da cuenta del enorme esfuerzo que se pone en la realización de estas cosas, y la generosidad que eso implica. Ojalá que puedan volver si es lo que ellos desean.
¿Hay algún autor contemporáneo que sigas?
No.
¿Cuál es tu autor favorito?
No tengo ninguno en especial. Leo poesía, narrativa, antropología, libros de arte…
¿Esto puede ser por una filosofía de vida? Yo soy de admirar a ciertos escritores o dibujantes, pero también he de ser sincero y en ocasiones disfruto más leyéndome que otra cosa. ¿Es algo así?
Disfruto más leyendo a otros autores. Pero no me trazo un plan de lectura, tampoco tengo mucho tiempo. Me gusta releer. También me interesan las antologías de narrativa pulp (las de Valdemar, sobre todo). Aunque a veces te das cuenta de que los cuentos podrían estar mejor escritos, te los lees igual por el simple placer de dejarte llevar por la aventura. Esa gente escribía para entretener, no para impresionarte por su calidad narrativa, para mí representan a los escritores en estado puro. Pero también me gustan los grandes estilistas como Bradbury, García Márquez o Borges. De todos se puede aprender y disfrutar.
¿Según tu parecer, Los autores de Cf colaboran entre sí o son individuos aislados?
Hasta ahora he trabajado solo. Pero no descarto la posibilidad de escribir un relato con algún amigo.
Te puedo decir que a mi me gustó como experiencia. Y tuve la suerte de hacerlo con un colega que comparte cierta ideas de narración. Aunque puedo precindir de hacerlo con absoluta naturalidad. ¿Qué opinas de los ilustradores?
Me gusta mucho el arte, y por lo tanto me interesa la ilustració. Augusto Montiel Belmonte hizo un extraordinario trabajo en la ilustración de portada de mi libro Colores Peligrosos. Para mi próximo libro tengo pensado convocar a muchos artistas para ilustrar los diferentes relatos. Está lleno de artistas, hay dibujantes buenísimos. Vos mismo hacés un trabajo notable. Ultimamente estuve viendo trabajos de Lian Razis y Adrián Ruano; los dos tremendos artistas. Y no quiero seguir nombrando porque me voy a olvidar de muchos, pero hay genios.
¡Muy interesante! ¿Es importante la divulgación de las novedades CF?
Sí, claro. Pero no sólo la CF. Es importante divulgar todo lo que tenga que ver con el arte: narrativa, ilustración, cine, cómic, etc.
Coincido. ¿Qué opinás de la autoedición?
No me parece mal, eso no afecta la calidad que pueda tener un libro.
¿Te animás a opinar sobre algún editor que te haya publicado? ¿O no te haya publicado?
La gente que me editó en revistas y/o antologías es gente interesada en el arte más que en el dinero. Eso habla muy bien de ellos. No me animo a mencionarlos uno por uno porque sé que voy a olvidarme injustamente de alguno. Pero sí voy a referirme a Juan Manuel Candal que en su sello Reina Negra editó mi primer libro. Candal me alentó, me ayudó a confiar en mis propias fuerzas y por eso le estoy muy agradecido. Además de ser un gran escritor es un gran editor. Colores Peligrosos se vendió bien con Reina Negra y el próximo libro también saldrá en esa editorial.
¿Vivís del el oficio de escritor?
Sí, claro, vivo del oficio de escritor…pero sólo en un sentido espiritual.
¿Ves televisión?
Poco. Informativos, fútbol, dibujos animados con mi hijo más chico.
¡Tenés hijos! ¿Leen lo que escribís?
No. El nene tiene ocho años, y lo que yo hago no es para su edad; y la nena tiene diecisiete, pero está en otra, le gusta el manga.
¿Qué opinas sobre los adelantos tecnológicos en la vida diaria?
En general tengo una visión positiva. Pero no descubrimos nada si decimos que todo exceso es malo.
¿Qué pensás de las nuevas formas de comunicación? ¿Y las redes sociales?
La misma respuesta que di a la anterior pregunta.
Ahora los chicos siguen aventuras a través de juegos de video o historias en cine condicionadas por el merchandising ¿Pensás que eso reemplazará a la literatura tradicional?
Los chicos leen menos, eso es verdad, y siento que la literatura está perdiendo terreno. Pero sobrevivirá.
¿Por  que pensás que en la opinión general, la Cf es tan infravalorada?
La CF ya se estudia en universidades, liceos, congresos, etc, y tiene su público. Y han aparecido y van a seguir apareciendo estudios serios sobre la CF y sus autores. La “opinión general” no me preocupa.
Excelente. ¿Imaginás que algún día conquistaremos el espacio como en Star Trek?
Sí, es muy posible. Pero, como ya se ha vaticinado, los ricos serán los primeros. Y es dudoso que el resto de la población (sacando a los militares y políticos) pueda acceder a los viajes espaciales.
Hablando de ricos y por ende de pobres. ¿Pensás que los escritores de ciencia ficción pertenezcan a una clase social en particular?
No sé, pero en todo caso creo que no debemos discriminar a nadie, lo único importante para valorar a un escritor debe ser su talento. No me parece bien quitarle mérito a alguien porque tenga o no tenga una fortuna. Lo que sí creo es que la mayoría de los escritores tiene una visión más humanista (eventualmente también socialista); se preocupan por el hombre en un sentido amplio.

¿Pensás en el futuro? ¿Cómo ves a la civilización humana de hoy?
La veo con muchas desigualdades. Con mucha hipocresía a nivel político. Los poderosos hacen lo que quieren, invaden países si se les interesa, y encima nos mienten en la cara. Los medios de comunicación (sobre todo la tv) son complacientes con ellos, poco jugados. Hay cosas que no se dicen, no se investigan. Pero también hay gente que hace cosas positivas, muchas veces en silencio. Y  hay espacios para el arte, para crear…


Si hubiese un holocausto climático o ecológico ¿Qué harías?
Antes de morir me gustaría hacer algo que me de placer. Algo simple, nada complicado. Escuchar la voz de alguien querido, sentir su mano en mi mano. Cosas así.
¿Cuál es tu película de CF favorita?
Brazil.
Interesante, hay un par de amigos que pasaron por el blog que han escogido la misma película. ¿Crees que los autores de Cf son nerds o ratones de biblioteca despegados de la realidad?
No. Muchas veces cuando se despegan de la realidad es para poder ver más allá. Y a veces también les gusta jugar, y eso no está mal.
¿Cuál fue el último cuento de Cf que leíste?
Sidgrid, de Laura Ponce, publicado en la revista Próxima. Un cuento maravilloso de una maravillosa escritora.

¿Pensás que alguien leerá este diálogo?
Sí.