miércoles, 10 de febrero de 2010

CUASAR



Esta es la tapa del último número de la revista argentina Cuásar. Tal como lo había adelantado, contiene mi cuento "Blue". La imagen en blanco y negro corresponde a la ilustración del cuento, que hizo Daniela Ruggeri. En Montevideo, Cuásar se vende en El Rincón del Coleccionista.

viernes, 5 de febrero de 2010

SEXO BIZARRO


En el post de hoy me referiré al tratamiento que le he dado al Sexo en mis cuentos.

El Sexo me ha permitido crear algunos de mis trabajos más perversos y poéticos.

Me voy a concentrar en tres de ellos donde el tema es especialmente relevante: Los Festejos del Fin del Mundo, Luces del Sur, y Blue.


Los Festejos del Fin del Mundo

El mundo se termina, su fin es inminente, y la gente, en lugar de correr, esconderse o lamentarse, sale a las calles a festejar. Es difícil desentrañar la madeja de una idea después que ha pasado cierto tiempo, pero tengo la sospecha de que fui influenciado por las ideas de Mircea Eliade, y especialmente por su libro "El mito del eterno retorno". Me basé en el sentido que algunas comunidades primitivas le dan a la celebración del fin de año, o a los ritos agrícolas. Se celebra el fin de año para que el tiempo siga regenerándose, para que la vida se renueve y perpetúe. Y las fiestas agrícolas tienen por objeto asegurar las cosechas. En este contexto, las orgías son un llamamiento al caos. Pero no para que simplemente todo se destruya, sino para que de ese caos surja un nuevo orden, y así la vida pueda continuar. Hay otra idea que también tiene su importancia en Los Festejos del Fin del Mundo, la "carnavalización". El sentido profundo del carnaval también se relaciona con la desmesura y el caos. En el carnaval se cometen excesos, la gente se disfraza, se suprimen las jerarquías, se confunden los roles, los ricos se disfrazan de pobres, los pobres de ricos, lo único que cuenta es sumergirse en un espíritu de liberación, que arrastra a los participantes hacia el caos que va a permitir la renovación del mundo.

El lugar desde el que está contado Los Festejos del Fin del Mundo es una cervecería, donde las distintas razas del Multiverso, mientras esperan la llegado de los Relojes de Fuego que anunciarán el Fin del Mundo, comen, beben y tienen sexo. Hay allí un personaje que es muy importante: un fauno, que quiere tener sexo con una mujer de Bergel. La característica de las mujeres de Bergel, es que, después de tener un orgasmo, de la espalda les brota una Mariposa de Agua. Esto provoca que la mujer muera, y que el fauno quiera devorar a esa mariposa, que además es azucarada. El fauno, persiguiendo a lo largo del cuento a la mariposa de agua, es una imagen de todos los individuos que están en la cervecería, porque, aunque el fin del mundo está próximo, y ya todos han bebido y fornicado y cometido excesos, él quiere sentirse vivo hasta el último instante. Como esa mariposa se le escapa, decide buscar otra mujer de Bergel. El final del fauno es ejemplarizante.

En este cuento, mi fragmento favorito es el que se refiere a los Tres Músicos en relación con los actos del fauno:

..." los Tres Músicos que están ensayando la Melodía del Fin del Mundo para cuando lleguen los Relojes de Fuego. Sus instrumentos son unas masas amorfas de color azul, llenas de agujeritos que ellos pinchan con largos estiletes. Según en qué agujero introducen el estilete, es el sonido que se logra. La música se parece a los chillidos que las Mujeres Porcinos emiten en primavera."

..................................................................................................................................

"El fauno ha logrado convencer a la mujer, que ahora avanza hacia el centro del local. Camina lentamente, con el silencio de los gatos y las lunas. Se quita la capucha y su cabello cae con la cadencia de una guitarra en la noche. La ropa se desliza por las curvas y llega al piso.

El fauno se acerca. Ella le dobla en altura.

El cíclope está sentado sobre un barril y la observa con su ojo bien abierto, que parece congelado. José deja de contar su dinero y la mira. El pastor, el hombre de Woodstock, el Domador de Tigres Alados... todos miramos sin poder creerlo. Sopla una brisa que nos trae su cálido perfume de sueños.

El hombrecito con patas de cabra recorre con sus manitas velludas las interminables piernas y se detiene en las tibias colinas. Ella lo toma del cabello y lo atrae hacia su vientre.

La mujer de Bergel se estremece mientras el brillo de la luna baila en su cuerpo. Al cabo de un rato, apoya los codos y las rodillas en el suelo y espera la llegada del fauno.

Uno de los Tres Músicos introduce suavemente un estilete en su instrumento. Después se van sumando los otros, y una melodía tibia y húmeda impregna el aire de la noche.

No podemos apartar la vista del espectáculo. Es como si cada uno de nosotros tuviese algo de ese fauno, que busca su Mariposa de Agua para saborear la eternidad del último instante. Todos hemos bebido, devorado, fornicado, matado, en esta noche del Fin del Mundo, y sin embargo...


Los Relojes van a llegar en cualquier momento. Puedo sentir en el aire el combustible que queman los motores.


Los músicos pinchan cada vez con más violencia sus instrumentos. La mujer abre la boca y sus dientes brillan con un fuego lunar. Los estiletes perforan una y otra vez, más rápido, más fuerte, más adentro.

Los Relojes ya están aquí.

La piel de la espalda se estira, formando un bulto.

Se enciende el primero de los Relojes.

La columna vertebral se parte con un crujido desagradable, puedo ver los huesos y la sangre. El fauno abre la boca esperando atrapar su presa. Pero en lugar de una Mariposa de Agua surge un ser monstruoso con una caparazón roja y unas pinzas enormes. El hombrecito grita, pero ya es demasiado tarde. La horrible criatura salta sobre él y en cuestión de segundos le devora la mitad de la cabeza, para luego perderse entre las sombras.

Los músicos terminan bruscamente de tocar y dejan caer sus instrumentos, que se alejan arrastrándose, mientras un líquido azul les brota de las heridas."


Este fue uno de los cuentos que más veces he publicado: dos en Argentina, una en Italia, y otra en Francia. Lo que más ha llamado la atención de la gente que lo leyó, es que, a pesar de que ocurren muchas cosas en apariencia disparatadas, hay una noción de orden que se impone y que le da sentido no solo al final sino a todo lo que ocurre. Esto se relaciona con algo a lo que me he referido hace algún tiempo, en otro lado, el concepto de "Cabalgar la Locura". Básicamente consiste en hacer relatos originales, oníricos, arriesgados, y que además toquen temas importantes, pero manteniendo una estructura reconocible y funcional, es decir, que la obra no se agote en algo experimental, sino que además sea entretenida y funcione como cuento.


Luces del Sur


Fue uno de los cuentos más difíciles que jamás me haya planteado realizar. No por el tiempo que me llevó- alrededor de tres o cuatro meses(en principio)- sino por las características de la historia. Es un tema muy ríspido. Una relación de incesto entre un hombre y su abuela senil. Es fácil, frente a un argumento así, caer en la grosería, la risa fácil, etc.; pero decidí arriesgarme.

Intenté contar la historia de un modo que fuera emotivo, sensible. El riesgo en estos casos es pasar de lo sensible a lo cursi. La sospecha de que una frase pueda resultar cursi aleja a los lectores e inhibe muchas veces a los escritores. Es una línea muy delgada, sobre todo en una sociedad hipercrítica como la que vivimos. Y no solo apelé a los sentimientos, sino también a un lenguaje poético. Con eso, aumentaron mis posibilidades de ser cursi. Pero me arriesgué aun más. Porque me había convencido de que la poesía era el instrumento ideal para contar esa historia. ¿Por qué? Bueno, porque la poesía permite sugerir antes que mostrar, y permite un acercamiento elegante a un tema que en este caso es escabroso. Pone el acento en cuestiones que van más allá de los aspectos físicos. Y nos revela un mundo distinto, con posibilidad de matices y de ambigüedades. Todo esto era ideal, no solo para tratar el sexo, sino también otros aspectos - de índole esotérica- que aparecen de forma creciente en el relato.

El protagonista-narrador, está viviendo con su abuela senil. Uno de los momentos cruciales es cuando esta señora gorda y anciana se le aparece una madrugada de improviso en el cuarto y se le mete en la cama. ¿Cómo contar esto?, me pregunté. Lo más seguro es que esta idea provoque risa o repulsión, entonces, ¿cómo convertir esto en literatura, y en arte si es posible?

Consideré que debía apelar a la fragmentación, a la selección de ciertos aspectos para privilegiarlos sobre otros. Eso iba a tener como efecto evitar la obviedad, y darle realce a ciertas cosas que me permitieran elaborar el cuadro que yo buscaba. Algo así como una pintura expresionista, con el acento puesto en la luz y el color, que lograra trasmitir la violencia y la importancia de ese encuentro. Así fue como lo dejé:

"Lustrosa de afeites, hediendo a sudor, cremas y perfume barato, ella avanzaba en la oscuridad, poniéndome por delante el rojo rabioso de sus labios pintados.

Yo quería decirle a mis brazos que la detuvieran, que por nada del mundo debían permitirle traspasar el umbral de la puerta, pero ya estaba dentro del cuarto. Cerré los ojos para que la imagen retrocediera; fue inútil resistirme. Al abrirlos, la abuela se quitó frente a mí el camisón que llevaba, revelándome la sobrecogedora luz de su cuerpo desnudo.

Ella se subió a la cama y nos hundimos. Comenzó a faltarme el aire y creí que me moría; podía sentir lo que hacía mi abuela y ver mi propia mano que apretaba las sábanas blancas."

La senil abuela es un ser misterioso, complejo y en gran medida inaccesible para el narrador, que la califica de "intermitente", "hojaldrada", y reconoce una y otra vez que no puede penetrar en su mundo. Y el sexo, pasa a ser también parte de ese misterio. Más adelante, respecto al sexo que tiene con ella, él reconoce:

"Cada velada suponía la ejecución de un ritual en el que ella incorporaba energías arcanas y mi mente se elevaba hasta el umbral de una nueva conciencia."


Blue


En Blue se plantea la existencia de un mundo donde las mujeres son valoradas por su gordura. Las más obesas son consideradas las más bellas. Es un concepto, no nuevo, sino marginal en nuestra cultura. En efecto, hay publicaciones pornográficas, e incluso líneas de videos porno, que se basan en el erotismo y la sensualidad de las mujeres obesas, lo que demuestra que existen individuos que se sienten atraídas por ellas. Yo mismo, de hecho, durante alguna época de mi vida, tenía la fantasía de participar en una orgía con quince o veinte gordas bien dispuestas. No gorditas, ni gordas, sino muuuy gordas; esas que cuando se suben a un colectivo hacen temblar el piso, ocupan dos asientos, y provocan que el vehículo se incline. (oh, Dios, pienso en ello y ya me estoy excitando!)

Cuando estaba escribiendo el cuento, se me ocurrió que podía leer algo de crítica sobre la pintura de Botero, para ver si disparaba algún resorte en mi cabeza. Fue decepcionante. Los conceptos de Botero no coincidían con los míos. Para él la obesidad se asociada a un estado de plenitud e ingenuidad. Ese tipo de ideas- que expresan los críticos y él mismo en los reportajes- me deja insatisfecho. Para mí, el concepto de obesidad tiene que ser llevado al extremo. Sexo con una mujer extremadamete gorda equivale a sexo llevado a un placer extremo. Y la gordura extrema, debe ser asociada a la divinidad. Es un simple silogismo: las gordas se relacionan con la esfera, la esfera se relaciona con la divinidad (*), por lo tanto las gordas se relacionan con la divinidad. Así nació Blue. Ella es la divinidad de un mundo donde las gordas son valoradas por sus propia condición de gordas. Y como el relato se centra en ella, el cuento asume prácticamente el valor de un mito. El cuento Blue saldrá editado a la brevedad en la revista argentina Cuásar. Mientras esperan su aparición pueden ir leyendo, como adelanto promocional, estos fragmentos:


"Las leyendas afirmaban que Blue se comía crudos a sus amantes. Los seducía, los hacía disfrutar grandes placeres, y finalmente, cuando creían haber alcanzado las cumbres del éxtasis, los devoraba con delectación. Sin embargo, raramente alguien podía resistirse a su llamado.

Ella era la mujer más obesa y hermosa del mundo. Los hombres anhelaban ir a su encuentro, y las mujeres, para complacer a sus esposos, querían imitar su gordura. El problema era que nadie sabía cuánto pesaba Blue. Algunos estimaban mil o dos mil kilos, y otros hasta seis mil. No había acuerdo en este punto.

Los Sacerdotes de las Montañas Pensantes decían que su cuerpo era un desierto blanco e infinito, en el que los hombres no se perdían, sino que lograban encontrarse por primera y única vez consigo mismos. Comparaban a su negro cabello con el viento de la noche, a sus ojos con enormes zafiros, y a sus labios con el sangriento ocaso.

Blue era el principio y el fin. La felicidad y el sufrimiento. La vida y la muerte. La superación de todas las contradicciones."

.......................................................................................................................

"Apenas podía creer que estaba a punto de realizar el sueño de todos los hombres.

Caminé despacio, sin escuchar otros sonidos que los de mis pasos y mi respiración.

Sentía el pulso acelerado, y un sudor pegajoso en la espalda, pero no retrocedí.

Al dar la vuelta en un recodo, comprendí que había ingresado a la estancia de Blue. Aspiré hondo, y me entregué a la brisa y la luz lechosa que provenían desde arriba. Mientras le dedicaba una mirada al cielo, algo como una mano o un mechón de cabellos ciñó mi cintura y me arrastró hacia adentro. Giré el rostro, pero no pude evitar que un perfume intenso y primordial envolviera mi cuerpo. Y entonces me encontré con esa blancura de dientes entrevistos en sueños, de relámpagos de conocimiento, de furia lunar. Quería gritar, pero no podía, mientras era arrastrado hacia aquel vientre de arena de tiempo, de abismo y de silencio.

No vi sus ojos -no lo hubiese soportado-, pero sí su sonrisa de enormes labios carmesí, dilatándose de un modo que me pareció incomprensible.

Escuché un sonido violento, como un chasquido de mandíbulas. Luego, un aire caliente, con olor a sangre, me abofeteó el rostro. Cerré los ojos y traté de pensar en el cielo de mi tierra, en los campos de trigo, en mi hogar y mi familia... pero sólo alcancé a recordar el abrazo de mi madre."


En mis cuentos, el Sexo nunca es un fin en sí mismo, si no una vía de conocimiento, de trascendencia. Un instrumento, para un idea que se repite una y otra vez a lo largo de mi obra, como una obsesión. Un idea que podría sintetizarse en la aquella célebre afirmación de André Breton: "la existencia está en otra parte". El otro instrumento, además del Sexo, que he utilizado sistemáticamente, en beneficio de la misma idea, es la Muerte. Pero eso, si me acompañan, ya lo veremos en otro post...


(*)- El tema de la esfera como imagen de la divinidad ha sido estudiado por numerosos pensadores a lo largo de la Historia, se puede leer un buen resumen de este concepto en el ensayo de Borges: "La esfera de Pascal".

(La ilustración de este post corresponde una pintura de 1919, de Otto Dix: "Mujer lunar".)


sábado, 30 de enero de 2010

free counters

La Puerta


Estoy soñando que me encuentro inmerso en una situación hostil. Los sucesos se desarrollan de forma lógica y consecuente, como una película, hasta que, en un momento, ocurre un hecho que amenaza con terminar con mi vida: alguien me apunta con un arma, y dispara. Entonces despierto bruscamente. No sin cierta sorpresa, compruebo que lo que me hizo despertar fue el sonido de la puerta del dormitorio al cerrarse con violencia. Esta situación la he vivido muy a menudo. Ahora bien, el ruido que me hizo despertar puede justificar el momento del disparo, pero, ¿cómo explicar todo lo anterior?
Mi razonamiento es el siguiente: cuando la puerta se cierra de golpe, eso provoca que alguien, en mi sueño, me dispare con un arma, y, a partir de ese incidente, es mi mente la que se encarga-con una velocidad extraordinaria- de crear todos los antecedentes del evento. El inconsciente sería algo así como la tinta, y la conciencia la escritura; no solo porque le da un sentido a la primera, sino porque establece un orden cronológico.
Tal vez la Creación comenzó con un portazo. Y quizá acaba de suceder.

Pablo Dobrinin

(la pintura: El cheque en blanco, de René Magritte)

Montevideo

Montevideo los ojos vidriosos las plumas de un ser alado
que flotan sobre las negras aguas
una mano que dibuja en el aire la forma de la música
las flores que se elevan y consumen en el aire
un hombre que recorre lentos corredores con la llave que solo cierra
Montevideo las arañas amarillas y sus paseos nocturnos en la telaraña de la fiebre
la clarividencia de los condenados a muerte el escorpión de luz de las revelaciones
Montevideo las calles que exudan una permanente melancolía
el cielo incoloro los edificios gastados las playas de invierno
Montevideo un niño perdido las palabras que nunca escucharé
Montevideo la feria de Tristán Narvaja y los hombres que caminan en sentido contrario a las agujas del reloj buscando un libro un álbum de figuritas un juguete
(Sobre el negro río de los discos de vinilo vuelan los pájaros de la memoria)
Montevideo un viejo sentado en una esquina
y esa tristeza mas contagiosa que un bostezo
esa mirada de luces despellejadas
esa angustia tatuada en los huesos
hurgando en una grieta del aire
esperando
tal vez
desde allí
descienda
una lluvia
lenta
de mujeres azules
Montevideo la erosión irremediable un sedimento vaporoso
Montevideo la noche sin párpados
el aire frío en el rostro de un hombre que mira el mar

Pablo Dobrinin

martes, 19 de enero de 2010

Nuevo Relato


Mi relato, "La Película de Artaud", saldrá publicado en el número 5 de la revista "Próxima", que tendría que estar en los puestos de venta a principios de marzo. La tapa de la revista es de Guillermo Romano, y la ilustración de mi cuento, en blanco y negro, estuvo a cargo de Julián Martínez. Como pueden apreciar se trata de dos geniales artistas. Podrán advertir también que va a ser un número sensacional, por la calidad de los escritores y los dibujantes que participan en ella. Como yapa, este número incluye un cómic del genial Aroldo.

martes, 5 de enero de 2010

Cine en el Bosque














RESEÑA DE PELICULAS


Un Misterio de Tres Patas

Es una de las mejores películas inglesas que he visto en mi vida.
Un librero encuentra un antiguo manuscrito en el que se narra la historia de la humanidad hasta la reunificación de Alemania. Esto no tendría nada de particular, salvo que fue escrito en el siglo XVIII. Después de comprobar su autenticidad mediante el método de Carbono 14, el hombre sale en busca de la anunciada segunda parte. Tras una infructuosa odisea por todo el mundo, que le lleva treinta y siete años, cinco meses, dos días, cuatro horas y diecisiete minutos, el aventurero se entrevista en Gran Bretaña con un conejo blanco de tres patas que le revela que el objeto de sus ansias se halla en un antiguo monasterio de la campiña escocesa. Después de una minuciosa investigación, encuentra el libro en un roperito del sagrado recinto y comienza a ojearlo nerviosamente, hasta que, ya impaciente, se saltea las páginas para conocer el fin de la historia del Hombre. Cuando llega a la última línea, aparta su vista del texto y con una palidez terrorífica estampada en su semblante mira a sus espaldas. En ese momento, mientras una música siniestra inunda la sala, los espectadores tenemos ocasión de ver la causa de su espanto. Desde la puerta del monasterio, extendiéndose por toda la pradera hasta el horizonte, encontramos infinidad de conejos blancos de tres patas, que nos miran con sus horribles ojos rojos. Confieso que salí del cine muy impresionado.

Pollo de Invierno

Film alemán que se presenta como una profunda reflexión sobre la incomprensión y el desamor que afecta a los seres humanos, aunque en rigor no pasa de un mero entretenimiento sabiamente estructurado. Es un claro exponente del nuevo cine germano, y sólo por este hecho vale la pena que nos detengamos en su análisis. El argumento es más o menos así:
Un hombre hereda un pollo de su abuelo. El plumífero le dice a su nuevo dueño la lista completa de los premios que van a salir ese año y los nueve siguientes en la lotería, pero el sujeto, que resulta ser un religioso a ultranza, lo rechaza gritándole que es un enviado del demonio para tentarlo con el vil metal, y de un patada lo arroja a la calle en una lluviosa noche de invierno. El desgraciado animal es encontrado días después por un científico loco que decide probar en él un nuevo dispositivo que lanza violentas descargas eléctricas. Al comprobar que el rayo no funciona adecuadamente, el pollo le informa al desalmado investigador que ha cometido un error en las ecuaciones, tras lo cual, éste efectúa las correcciones pertinentes. Habiendo comprobado la efectividad de su invento, y considerando que el moribundo animal ya no le reporta utilidad alguna, el tipo lo arroja a la calle de una patada en una lluviosa noche de invierno. Tras muchos infortunios similares el animal es recogido por un grupo de pescadores noruegos, a los que insiste en mostrarles en el mapa los sitios exactos donde pueden obtener el ansiado bacalao, pero los rudos marinos, que desconfían de un pollo parlante, deciden que tienen demasiada hambre y sin más trámite lo despluman, lo hierven y lo sirven en la cena. En el momento en que el cocinero lo presenta en una bandeja a sus comensales y se dispone a trozarlo, el pollo, en un postrer esfuerzo, alcanza a sugerirles que lo rocíen con limón y abundante sal a los efectos de que su carne les resulte mucho más sabrosa, consejo que por supuesto es desoído. Esta película cuenta con un buen guión, correcta dirección, excelente fotografía y destacadas actuaciones individuales, salvo la del propio pollo que lamentablemente demuestra no estar a la altura de las circunstancias. Increíblemente, un critico (?) estimó que si la película se hubiese presentado en Los Ángeles, el ave sería candidato al Oscar por su papel protagónico. En nuestra opinión, más valdría echarlo a la calle de una patada en una lluviosa noche de invierno. Como corolario, agreguemos simplemente que el pollo tuvo el pésimo gusto de morirse pocos días antes del estreno.
Y he dejado para el final la reseña de "Melodía Mortal" y "Margarita", en virtud de que no todos los días tenemos la suerte de poder comentar dos películas uruguayas.

Melodía Mortal
Otra película conceptual ( y van...) tan del gusto de los cineastas uruguayos, aunque el público siga prefiriendo otras opciones.
Un músico está convencido de que la forma de penetrar en otra dimensión es a través de una melodía que no conoce, pero que intuye en el fondo de su corazón. Ensaya una incontable cantidad de combinaciones musicales y cuando finalmente descubre la correcta, ve un portal dimensional y avanza hacia él, sin percatarse de que ya tiene ochenta y siete años y acaba de ingresar a su propia muerte. La película en sí no está mal, parte de una buena idea, aporta elementos interesantes, etc., etc., pero pensamos que el instrumento musical elegido debió ser otro: el solo de triángulo que tiene lugar al promediar la película, en sus veinte minutos finales, resulta un tanto anodino. Probablemente se pudo haber conseguido un efecto más dramático con un bombo.

Margarita

Dedicarse al séptimo arte en nuestro país fue siempre muy difícil, pero cuando una película uruguaya gana la Espumadera de Oro en el Festival Internacional de Cine Feminista estamos ante un hecho hazañoso.
Margarita es una abnegada ama de casa que debe soportar la esclavitud a la que la somete su esposo Joaquín. El hombre es un cínico que la destrata, y cuando no está en el trabajo la obliga mediante amenazas a realizar las ingratas tareas del hogar. En la primera hora de la película vemos a la desdichada mujer zurciendo medias, cocinando y lavando la ropa, mientras el monstruo de su marido se dedica tareas tales como romper las medias, comer y ensuciar la ropa. Sin embargo, un día, Joaquín sale a comprar cigarrillos y no regresa. A partir de este momento, Margarita se encuentra sola y subsiste gracias a una pobre pensión. Lejos de liberarse, la señora se encierra cada vez más en sí misma, no tiene amigas, no sale al cine, y continúa prisionera, como si su antigua rutina le hubiese prefijado un destino atroz. Incluso su casa, siempre con las ventanas cerradas, es una imagen de su incomunicación con el mundo. Durante años no recibe ninguna noticia del exterior, hasta que, una mañana, descubre una carta sin remitente en su buzón. Al abrirla, observa intrigada que en ella sólo hay una pluma. Una pluma, nada más. Intenta buscarle una simbología a este hecho, y en voz alta medita que ella ha sido como esa pluma, incapaz de resistirse al viento de los años, dejándose arrastrar por intereses que no eran los suyos. Entonces decide conservarla, para tener siempre presente lo que ha sido y lo que no querrá volver a ser. A la siguiente semana encuentra una nueva carta. Otra pluma. Así pasan los años y las plumas. Por fin, una tarde como tantas, alguien llama a su puerta. ¿Será el panadero?, se pregunta. ¿Acaso el muchacho que me trae el pedido del supermercado? ¿O el señor que me repone las garrafas? Nada de eso. Ataviado con un ominoso sobretodo negro, y con el rostro semioculto por el humo de su cigarrillo, es su esposo el que se presenta. Sin siquiera percatarse de su sorpresa, el desalmado Joaquín le espeta estas crueles palabras: "Vengo por el almohadón". La mujer se lo entrega y el hombre se marcha sin decir ni una palabra. Cuando la puerta se cierra Margarita se tira arriba de la cama y llora desconsoladamente. Su alma parece partirse en mil pedazos, pero a medida que transcurren los días y los meses, una rebeldía, alimentada en el magma de su desdicha, crece y crece. Al tiempo, el cartero le trae una caja enorme conteniendo una rueda. Ella decide conservarla. ¿Seré yo como esta rueda, girando si rumbo, insensatamente?, se interroga. Preguntas, preguntas sin respuesta. Poco después recibe otra rueda, un guardabarros, una llave de encendido, y así durante largos años. Finalmente vemos a Joaquín, otra vez fumando y vestido con el ominoso sobretodo negro. Llega hasta la puerta de su antigua casa y golpea, pero nadie le abre. Desanimado, mascullando palabrotas, se queda parado en el medio de la calle mirando en distintas direcciones. De pronto, ve aparecer un reluciente descapotable, último modelo, avanzando a toda velocidad. En la última secuencia, asistimos a un genial contaste entre el terror del hombre que va a ser arrollado y la diabólica sonrisa de Margarita, cuyo rostro exhibe un espantoso rictus de locura. Brillante, sin duda, con un desenlace no apto para cardíacos.


Pablo Dobrinin
(la ilustración: "Los ojos del bosque", de Juan Morante Cañizares)